Comisiones de investigación ¿o de ocultación?

 

Este año que concluye es para despedirlo políticamente como un “hasta nunca”. En treinta y cuatro años de historia constitucional reciente nunca se había producido tanta regresión de nuestra democracia. Cierto es que algunas prácticas no son solo de ahora sino que se vienen gestando desde hace un tiempo, pero se ha ahondado en algunas de ellas y además ahora se han producido unos hechos que llevan a  encender todas las luces rojas. El absoluto desprecio a la noción de que  la soberanía nacional reside en el pueblo español (artículo 1.2 de la Constitución) plasmado en el seguidismo a lo que toque llámese troika o «los mercados”, el inaudito uso abusivo del Decreto-ley como forma normal y preferente de legislar todos los viernes , el abordaje de todas las instituciones de control (Defensor del Pueblo, Comisión del Mercado de Valores, etc) por personas con nula independencia política son algunos de los abundantes ejemplos que nos deja este aciago año.

 

Pero decía que hay vicios que vienen de hace tiempo, aunque su consolidación y su «normalización» está golpeando con fuerza  la democracia, provocando la aparición  (aunque los intelectuales orgánicos siguen bastante silentes) de muchas voces regeracionistas. Uno de esos vicios es la corrupción que continúa creciendo y que sigue siendo promovida y consentida, casi como si estuviese institucionalizada, por los principales partidos políticos como PP, PSOE y CIU. Pero nada sucede.

 

Muy vinculado a este fenómeno, es el que quería tratar en este post y que se refiere a uno de los teóricos mecanismos (ya que los judiciales se atascan y si no, ahí está el indulto para arreglarlo todo) para reaccionar frente a esto: las Comisiones de Investigación. Este año ha habido tres muy relevantes que ponen en evidencia la mentira del Sistema.

 

La primera comisión de investigación en el Parlamento se refiere a Bankia. Es esta la mayor estafa institucional que ha sucedido en toda la historia de España, de una Caja de Ahorros que, como todas, estaba dirigida por okupas políticos que alejados de criterios profesionales e imbuidos de amiguismo y arbitrariedad, crearon un agujero inmenso que ha provocado que nuestra crisis tenga tanta profundidad. El estallido de Bankia ha causado un daño muy intenso que ha provocado que miles de clientes perdiesen millones y millones de ahorros a través de ofertas engañosas y fraudulentas. Como además del Presidente de la entidad, estaba todo ocupado (no solo el Consejo de Administración sino todos los niveles) por políticos del partido en el poder (acompañados como tontos útiles de un puñado de dirigentes de la oposición y, como no, sindicalistas vividores) la oposición para evitar la investigación y la verdad ha sido una constante de los últimos meses.

 

Así, se solicitó en mayo una comisión de investigación en el Congreso, petición que fue rechazada por el PP y CIU . Sin embargo, tanta indignidad se corrigió levemente constituyendo una Comisión no sobre la entidad financiera madrileña sino, en general, sobre el sistema financiero, para diluir el caso Bankia. Por ahí pasarían en julio algunos dirigentes de diversas Cajas (también gobernadas por el PSOE) pero lo harían de forma muy «light». De hecho, cuando comparecieron en pleno verano, la presencia del principal protagonista, Rodrigo Rato, quedaría casi difuminado pues ese mismo día harían presencia otros tres comparecientes más. La resonancia fue muy limitada, los tiempos de intervención, muy escasos y todo quedó muy tapado. Además, aunque en este caso el escándalo era del PP, la oposición socialista tenía también mucho que perder (caso de la Caja de Castilla la Mancha en la cual, por supuesto por sus méritos profesionales, estaba en el Consejo de Administración el marido de Maria Dolores Cospedal, presidenta de la Comunidad). Muy pronto decidieron cortar por lo sano y después de un merecido descanso, así que los clientes defraudados (y no solo moralmente) y los españoles que con nuestros impuestos estamos tapando el agujero vimos cómo en septiembre la Comisión no se reanudaba. Vergonzoso.

 

Otra comisión de investigación (perdón, de ocultación) famosa de este año ha sido la de los ERES andaluces. Ha sido también otro escándalo esta práctica de nepotismo y corrupción instalada en la Junta de Andalucía. La inclusión indebida de personas en los ERES, la ayuda a empresas sin tener derecho por razones políticas, la falta total y absoluta de procedimiento , etc, etc eran prácticas muy frecuentes en la Administración socialista andaluza. Muchas cosas se destapan (así fue en este caso) cuando un magistrado actúa con rigor e imparcialidad. Así se pusieron de manifiesto unas prácticas viciosas en la que, contra lo que se pretende hacernos creer, no era cosa solo de una o dos personas, sino que estaba instalada en numerosos estamentos de la Comunidad Autónoma, siendo su conocimiento bastante generalizado. A pesar de eso, con el escaso valor que los españoles dan a la dimensión ética cuando votan, los socialistas andaluces continuaron en el Gobierno, aunque en esta ocasión con el apoyo de IU. La Comisión de investigación de los ERES, que no pudieron evitar en este caso, al menos duró más tiempo y si bien los socios de gobierno empezaron con fuerza, lo cierto es que ésta se ha ido apagando.  Eran los pactos a los que habían llegado. Y ¿qué decir de la intervención de los parlamentarios socialistas en la Comisión? Se puede mentir, se puede manipular, se puede ser cínico, pero ¿todo a la vez y con tanto descaro?

 

El tercer caso de comisión de ocultación de este año ha sido la constituida  en el Ayuntamiento de Madrid con ocasión de la muerte de cinco jóvenes en el Madrid Arena, propiedad del Ayuntamiento. En este caso, las primeras informaciones ya revelaban un cúmulo de irregularidades, disparates, nepotismo y corruptelas en la gestión de estos eventos. Se ve que los empresarios tipo GURTEL que encontraron multitud de socios bienhechores en la Comunidad de Valencia y en la de Madrid, tenían clones que, dedicados igualmente a eventos festivos, encontraron gran receptividad en el ayuntamiento capitalino. Solo desde esa perspectiva se puede entender el cúmulo de despropósitos que rodearon y rodean el caso. Sobre el caso, ya se ha hablado aquí en el blog.

 

Pues bien,  la Comisión de investigación fue tan laboriosa que hizo su tarea –la ocultación- en solo una semana. No pudieron comparecer ninguno de las personas -incluidas funcionarios y técnicos de alto nivel- propuestos por los partidos de la oposición, gracias a la mayoría absoluta del PP, a cuyos dirigentes y gestores se supone que había que investigar. Aun siendo todo tan burdo, la actuación seguida por el Ayuntamiento en este asunto era tan desastrosa que aún sin comparecencias o con comparecencias de escaso perfil no han impedido que se filtren las numerosas irregularidades cometidas, algunas dignas de un esperpento, si no se hubiera producido una tragedia. El informe final, sustentado por la mayoría absoluta del PP, seria por supuesto, exculpatorio para el Ayuntamiento, lo cual se compadecía mal con la adicción de nada menos que 14 recomendaciones. Esta Comisión ha sido algo de lo más vergonzoso e indigno acontecido en el año en nuestro país (y ha habido mucha competencia). Además la forma de gestionarlo políticamente por su máxima autoridad, la Sra Botella, tanto en su viaje y fuga como en su patético discurso navideño, revelan algo más que ineptitud.

 

En fín, en países serios, hay algo que se llama responsabilidad y que aquí es conocido más bien como su reverso, la impunidad. En ninguno de estos tres casos relatados, Bankia, ERES andaluces y Ayuntamiento de Madrid ha surgido de las Comisiones de Investigación ninguna exigencia de responsabilidad. Las comisiones constituidas supuestamente para investigar, han servido, como siempre ha sucedido, para tapar, para ocultar, para exculpar.Este tipo de Comisiones se van consolidando y la verdad es que para lo que hacen acaso haya que propugnar directamente su desaparición. Por lo menos, que no hagan teatro y no insistan en engañarnos. Si en algún momento tenemos unos gobernantes que se toman en serio eso de la regeneración democrática (¡SR Rajoy, usted llevaba también esto en su programa!) había que introducir cambios notables, entre ellos, evitar la mayoría absoluta de un grupo, la imposibilidad de vetar las propuestas de comparecencias por las minorías, la incorporación de personalidades y expertos independientes, etc. Aunque la más importante, sería la de tener la voluntad de que estas Comisiones funcionen verdaderamente como de investigación y no de ocultación. Pero esto, hoy por hoy, exigiría un milagro.