In Memoriam. José María Díaz Moreno S.J.

La asignatura Derecho Canónico no solía estar entre las más valoradas por los alumnos cuando era materia troncal para la licenciatura en Derecho. Excepción a esta norma lo constituyen varias generaciones de juristas formados durante décadas en ICADE (integrado desde 1980 en la Universidad Pontificia de Comillas), que unánimemente consideraban esta asignatura como su favorita. La razón no es otra que el carisma, talento, simpatía y sentido del humor, que irradiaba el profesor José María Díaz Moreno S.J. (“Dimo”), fallecido en Alcalá de Henares el pasado sábado 4 de septiembre.

Era fácil, al recorrer los pasillos de ICADE, adivinar a través de las cristaleras, quien era el profesor que provocaba esas expresiones de entusiasmo entre los alumnos. Su espíritu práctico le hizo enfocar esta asignatura al estudio del derecho matrimonial-canónico, prescindiendo de otros aspectos del derecho canónico de menor aplicabilidad general. Durante meses, los alumnos de la Facultad de Derecho se convertían en especialistas en derecho matrimonial-canónico analizando las vicisitudes que podían concurrir en el consentimiento prestado por dos protagonistas perpetuos: Ticio y Caya.

Fue profesor durante cincuenta y seis años, no solo de la Facultad de Derecho, sino también de la Facultad de Derecho Canónico. Dirigió el Instituto Universitario de Matrimonio y Familia (1964-1998). Jubilado a los 70 años en la Universidad Pontificia de Comillas, continuó su labor docente diez años más en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Su afán de enseñar y formar le llevaba a dejar claro en sus clases cuales eran los temas fundamentales que había que conocer y estudiar, y anticipar las preguntas que formularía en el examen: “Señoras y Señores alumnos, si no logro explicarme ¡Urjanme!, pero voy a conseguir que ustedes aprendan este asunto, y para ello, les voy a perseguir uno a uno, de hombre a hombre, y de cura a mujer. “

Fue Rector en años tan complicados como los que van desde el 68 hasta la transición. Siempre mantuvo un talante dialogante, respetuoso y abierto, lo cual generó algún incómodo momento en algunas conferencias en las que su posicionamiento innovador provocaba el rechazo del sector más conservador en la España de la transición. Gestionó siempre con mano izquierda y sensatez estas críticas. Fue amigo del cardenal Tarancón, y fue amigo y colaborador de Monseñor Dadaglio, nuncio en España de 1967 a 1980. El padre Díaz Moreno fue miembro activo de la Comisión que derogó el Concordato de 1953 y que elaboró los Acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede (1979).

Sin apartarse un milímetro de la doctrina católica, su espíritu crítico le llevaba a provocar en el auditorio interrogantes sobre cuestiones que, en su opinión, la Iglesia debía ir afrontando, tales como el papel de los divorciados en la Iglesia, la posibilidad de que personas casadas pudieran administrar los sacramentos, el papel de la mujer en la Iglesia etc. El tiempo le ha ido dando la razón. Sus alumnos le recordamos abordando estos temas con la siguiente coletilla: “Señoras y Señores alumnos, yo no lo veré, pero ustedes sí y les pido que ese día lleven un ramo de crisantemos a la tumba de este jesuita. “

Compaginó durante décadas el magisterio con el asesoramiento a matrimonios en dificultades, que encontraban en su criterio la luz que a veces no es fácil vislumbrar en el Código de Derecho Canónico. Puede ser lema para entender su forma de pensar el cartel que tenía en su despacho reproduciendo la cita de la primera Carta de San Juan: 3, 20: “Tranquilicemos nuestro corazón ante El, porque, aunque nuestro corazón nos reprenda, Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo”.

Este profesor y sacerdote citaba frecuentemente, en los funerales que presidia, la frase de San Juan de la Cruz: “En la tarde de la vida os examinarán en el amor”. José María Díaz Moreno S.J. amó mucho: amó el Derecho Canónico, amó a la Compañía de Jesús; amó su vocación docente; y amó a los afortunados que tuvimos la suerte de ser alumnos suyos durante los cincuenta y seis años que impartió clases, todas ellas magistrales. En su Examen Final merece las más altas calificaciones. Y, como buen jesuita, habrá podido hacer suyos los versos que José María Pemán ponía en boca de San Francisco Javier: “Me cercaron con rigor, angustias y sufrimientos. Pero de mis desalientos vencí, Señor, con ahínco. Me diste cinco talentos y te devuelvo otros cinco.” A.M.D.G

6 comentarios
  1. Segismundo Alvarez Royo-Villanova
    Segismundo Alvarez Royo-Villanova Dice:

    Muchísimas gracias por el post. Yo también tuve la suerte de ser alumno de Diaz Moreno -y también amigo, gracias a lo generoso que era con su tiempo y su cariño-. Añadir que además de aprender derecho matrimonial canónico, hacerlo a través de casos prácticos nos enseñaba a razonar jurídicamente, por lo que no solo eran las clases más divertidas sino también de las más útiles que tuvimos en la carrera. La combinación perfecta de inteligencia, sentido del humor, bondad y acogida. Un ejemplo que no olvidaremos.

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  2. Juan Ignacio Díaz Martín
    Juan Ignacio Díaz Martín Dice:

    Emocionante recorrido por la vida de Dimo, de tio Pepe, para quien vuestra familia, los Ferrandis, sois una extensión de la nuestra. La entrañable amistad y cariño entre tus padres y mi tío, siempre estuvo presente . Gracias de corazón, Miguel Ferrandis.

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  3. Tomas Gimenez
    Tomas Gimenez Dice:

    Gracias por el post. Los que tuvimos la suerte de ser alumnos suyos nunca olvidaremos sus enseñanzas, su espíritu crítico, su sentido del humor y su entrega a los demás.
    Coincido también plenamente con el comentario de Segismundo.

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  4. Mariano Yzquierdo
    Mariano Yzquierdo Dice:

    A los antiguos alumnos de ICADE se nos fue mi maestro Ferrandis en 2012. Se nos fue José María Castán en 2017. Con Dimo se nos va ya “el último de Filipinas”. Una monumental obra científica y un incomparable ejemplo de humanidad. Hasta siempre, querido Dimo.

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  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    El artículo y los comentarios honran al tiempo a sus autores y al P. Díaz Moreno S. J. Ha muerto en la enfermería del colegio de Alcalá de Henares como tantos otros de sus hermanos. Aún recuerdo allí el funeral de otro gran amigo de la Pontificia y de ICADE, Antonio Arroyo S.J oficiado por el hasta hace poco Rector, Julio Martínez S.J. Jesuita joven y uno de los escasísimos filósofos morales de gran nivel en Europa.
    En 4 años más esta Orden española cumplirá 500 años de docencia. Una «curva de experiencia» de incalculable valor que debe ser preservada. Por ejemplo limitando el sometimiento a las directrices estatales en los programas académicos y haciendo lo que siempre hizo la Compañía: educar mucho más allá de lo legalmente exigido.
    También recuperando la excelencia formativa de sus miembros.
    No hace mucho un buen amigo y antiguo profesor jesuita, contaba durante sus últimos días en la enfermería de Loyola que la Compañía, que no ordenaba sacerdotes con menos de 16 años de formación universitaria, había «bajado» sus estándares para hacerlo con sólo 11 años. Y, añadió, «se nota».

    Un saludo cordial

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  6. Matilde Cuena Casas
    Matilde Cuena Casas Dice:

    Muchísimas gracias Miguel por el post. Yo fui afortunada y pude disfrutar como alumna de las clases del P. Díaz Moreno S.J. y también tuve oportunidad de seguir tratándole durante mis años de profesora de Derecho Civil en ICADE. Un gran profesor y bella persona a la que todos tuvimos mucho cariño. Descanse en paz querido DIMO.

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