El barómetro Global de la Corrupción: la percepción de la corrupción sigue aumentando en la Unión Europea

Transparencia Internacional publica un nuevo Barómetro Global de la Corrupción en la Unión Europea para el año 2021. Tras un año de pandemia, de formalización del Brexit y numerosas derivas iliberales en el seno de la unión el informe arroja datos muy interesantes en los que conviene detenerse para poder hacer una reflexión sobre la percepción de la corrupción en la sociedad europea y sus posibles soluciones.

Este nuevo informe se ha elaborado basándose en 40.000 entrevistas a personas de los 27 países comunitarios y teniendo en cuenta, por primera vez desde la elaboración del mismo, las diferencias regionales dentro de cada Estado. Los resultados de esta extensa investigación no son precisamente positivos ya que como principal dato se obtiene que un tercio de los europeos piensa que la corrupción se está extendiendo, y la mitad de la población opina que los gobiernos no lo están haciendo bien a la hora de luchar contra la corrupción. Como siempre que hablamos de encuestas o informes que miden la percepción de la corrupción conviene alertar y diferenciar sobre el grado de corrupción. No por que exista un mayor grado de percepción significa que haya más corrupción. De hecho, esta relación puede incluso llegar a ser inversa ya que los ciudadanos mientras no son conocedores de los hechos delictivos pueden pensar que no existe corrupción en su comunidad y solo son cuando estos casos salen a la luz y comienzan a investigarse es cuando aumenta la percepción de la extensión de la corrupción. Una vez aclarado este punto sobre el concepto de la percepción vamos a destacar algunos de los resultados del barómetro.

Los ámbitos donde existe una generalizada percepción de que las instituciones o aquellos que las ocupan son corruptos son los primeros ministros y miembros de los parlamentos seguidos de ejecutivos de corporaciones privadas y bancos. Además, la mitad de la población sostiene que las actividades de los gobiernos están guiadas por intereses privados. A esta percepción de corrupción se le añade la extendida percepción de que estas prácticas no están siendo correctamente penalizadas. Solo un 21 % de la población europea cree que estos funcionarios públicos se enfrentan a las penalizaciones o penas necesarias.

Moviéndonos del terreno de la percepción de la corrupción a la experiencia de los ciudadanos con prácticas corruptas resulta alarmante que tres de cada diez europeos hayan sufrido prácticas de corrupción para acceder a un servicio público. El 28 % de los encuestados afirmaron haber utilizado algún contacto personal para poder acceder a servicios públicos. En este punto es especialmente llamativo la necesidad de recurrir a este tipo de prácticas y conexiones personales en el ámbito sanitario, donde un 29 % de los europeos respondieron de manera afirmativa a la necesidad de usar estas conexiones personales.

En relación con el papel activo que puedan tener los ciudadanos respecto a la corrupción, la situación no es alentadora puesto que cerca de la mitad de los europeos, un 45 %, tiene miedo de sufrir represalias como consecuencia de la denuncia de hechos delictivos relacionados con la corrupción. Es decir, observamos una vez más que la población no tiene los mecanismos de seguridad necesarios para poder denunciar y alertar sobre la corrupción sin que ello tenga un impacto directo en su vida profesional y personal. Hoy en día los alertadores siguen arriesgando mucho cuando deciden dar el paso de enfrentarse a estas prácticas. Es especialmente preocupante ya que la Directiva Europea del Parlamento Europeo y del Consejo de 23 de octubre de 2019 relativa a la protección de las personas que informen sobre infracciones del Derecho de la Unión fue aprobada hace dos años, y ya ha sido traspuesta en algunos países (no en España, a pesar de que el plazo vence en escasos dos meses). Esto indica que a pesar de que la Directiva haya sido aprobada aun queda un largo camino para que su puesta en práctica sea efectiva y logre proteger a los alertadores y, por lo tanto, alentar a todos aquellos que quisieran hacerlo, pero no lo hacen por miedo a represalias. Uno de los aspectos positivos recogidos en el informe es sin duda el papel que los ciudadanos tienen en la lucha contra la corrupción. El 64 % piensan que son parte de la solución para luchar contra la corrupción. Este dato en sí es positivo, pero como decíamos antes si no se acompaña de medidas que protejan a los alertadores, de la percepción a la práctica puede haber un impasse que eche por tierra estas buenas intenciones.

Analizando los detalles más concretos ofrecidos por el barómetro o la situación específica de España en varios indicadores observamos que España suele ocupar una de las posiciones medias-altas en relación a la percepción de la corrupción respecto de otros países comunitarios. En España el 34 % de la población piensa que la corrupción aumentó en el último año, por detrás de Italia, Países Bajos y Polonia. España ocupa una de las primeras posiciones en número de personas que piensan que la corrupción en los niveles de gobierno es un gran problema, solo por detrás de Portugal, Chipre, Bulgaria y Croacia. Otro dato interesante es que el 42% de los españoles piensan que los banqueros o los responsables de entidades bancarias son corruptos. Contrasta esta desconfianza en los gobiernos nacionales y personalidades del país con la confianza que depositan los españoles en instituciones europeas con hasta 29 puntos de diferencia.

No obstante, no son todo datos críticos para España. En cuanto al uso de sobornos para el acceso a algún servicio público, España está afortunadamente entre los últimos países con solo un 2 % de personas que han llevado a cabo esta práctica. Aunque un 40 % de españolas reconoce haber utilizado alguna relación personal para acceder a servicios públicos. En relación con la pandemia España es uno de los países junto con Francia y Polonia donde más del 60 % de la población piensa que el gobierno no ha sido lo suficientemente transparente o lo suficientemente inclusivo en la toma de decisiones (solo un 16 %).

En definitiva, los resultados del barómetro ponen de manifiesto la necesidad y urgencia de la transposición de la Directiva europea sobre protección de alertadores, pero aun más que esta transposición se haga de la manera más extensa y completa posible. En este sentido desde la Fundación Hay Derecho elaboramos un estudio junto con alertadores de corrupción para proponer recomendaciones de cara a la directiva, que puede consultarse AQUÍ. A su vez, para mejorar la percepción de los ciudadanos europeos sobre sus gobernantes y representantes políticos sigue quedando pendiente un largo camino para mejorar la transparencia y las regulaciones sobre conflictos de intereses.

2 comentarios
  1. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    “¿Cómo van a denunciar la corrupción de los políticos si reciben de ellos las subvenciones?”
    En nuestro artículo sobre el tratamiento selectivo de la corrupción en los medios de España : https://www.hayderecho.com/2016/01/17/por-que-cuando-habia-mas-corrupcion-que-ahora-la-gente-no-lo-percibia/ nos quejamos de la falta de rigor informativo de unos medios que, salvo excepciones, después de decenas de años de siesta (cuando era notoria) se despertaron denunciando esta tara cuando, según los datos objetivos, menos había.
    “ De la revista Capçalera del Col-legi de Periodistes de Catalunya de junio de 2013.” EL COLOR DE LA CORRUPCIÓN “, de P. Rey Mazón …
    La conclusión no puede ser más crítica para sus compañeros” casi todos dejan de cubrir o lo hacen pero dedicándoles menos espacio, los casos de los partidos “amigos” o más afines. Sólo un ciudadano bien informado, con una dieta informativa que incluya todos los colores podrá escapar de la visión partidista de un sólo periódico”´
    Para la reducción de la corrupción en España es muy importante que la sociedad tome conciencia de que los recursos que aporta al Estado son para que los dirigentes públicos los gestionen en beneficio de la población y para esto, es indispensable que tenga, sobre ellos, un permanente control.
    Necesitamos un sistema serio de seguimiento de la corrupción ya que bastantes medios, como pudisteis comprobar en nuestro artículo , están contaminados por la política. Y lo que quiere la ciudadanía es que acabe toda la corrupción no un trozo del pastel.
    Sería útil contar con un instrumento que publicara, anualmente, los casos de corrupción detallando las fechas en que esta se produjo, las denuncias, las personas condenadas y la cantidad defraudada .Al compararlos con los políticos podríamos tener una idea actualizada de la entidad real de la corrupción, de su evolución y como se reparte entre los grupos, tanto en número como en cantidad global defraudada.
    Al final del año y en base de ello ,si ampliamos este seguimiento a los medios (TV,radios..) mas seguidos y comparamos su denuncia con el volumen y los colores de la tarta , podremos tener una clasificación de los que son más honestos y de los que anteponen sus intereses políticos a la información objetiva y así reduciremos la manipulación .
    Entonces coincidirá la percepción social con la corrupción actualizada.Y con ello, quedarán retratados los medios “ más contaminados” y los de “ la denuncia selectiva”.

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  2. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Nota aclaratoria: el encabezamiento de la respuesta anterior, la he sacado de un libro mío sobre “ Lo que he aprendido escribiendo de política y economía” y los textos que continúan recogen la importancia del control de los medios para ocultar la corrupción y la incompetencia de la gestión política .
    Por si os interesa:
    *El tema de la corrupción en España es un misterio. Si es tan antigua, si era de mayor dimensión que la actual y sólo afectaba a los políticos ¿Qué impidió que nuestros medios informativos, sectores de la cultura, nuestras instituciones, los agentes sociales y sindicales y hasta nuestros más modestos ciudadanos denunciaran una corrupción que era tan conocida por todos?
    * Esto muestra la importancia de la propaganda y del control de los medios de comunicación en la política, sobre todo para el mal gestor. A el no le preocupa que su pueblo tenga graves problemas sino que éste le culpabilice de los mismos y la reacción social acabe con su poder, de ahí que se convierta en un hábil distorsionador de la realidad.
    Con el tiempo aprende que no son los datos de su mala gestión lo peligroso sino como se presentan a la opinión pública. Hasta este momento clave ha de lograr, con la ayuda de expertos decoradores, mejorar su imagen y encontrar un culpable interior o exterior a quien responsabilizar de las desgracias internas, dirigiendo a ellos la ira popular. Y, a peor gestión, de más calidad ha de ser la manipulación.
    * Se necesita menos dinero y es más rentable electoralmente controlar la información que hacer hospitales, carreteras o escuelas y mejorar los servicios públicos o las prestaciones sociales. Si ignoras lo primero durarás muy poco aunque seas un buen gestor, si lo tienes en cuenta estarás más tiempo aunque seas un inútil y un desastre para los ciudadanos.
    * La dependencia económica de los sectores culturales, informativos, económicos y sociales respecto a los dirigentes políticos, acabará haciéndoles cómplices de su corrupción e incompetencia .
    * Cuando veas que el periódico donde vives no te informa diligentemente de la corrupción, no pienses que esta no existe sino empieza a temer que esta ha llegado también al periódico de tu pueblo.
    * Hay medios que, si se lo proponen, son capaces de reducir un desierto a un grano de arena y de convertir una gota de agua en un mar.
    De manera que no es extraño que, a la vez que hacen dimitir a un adversario político por un motivo trivial y externo, son capaces de mantener a un amigo que lleva su país a la ruina “.
    * No hay nadie tan vengativo como al que sacan de un banquete y sobre todo, cuando ve que se quedan los demás.

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