Nuevas propuestas contra la pandemia para el próximo Consejo Interterritorial

El reciente Real Decreto-ley 30/2021 aprobado a consecuencia del acuerdo alcanzado por el Consejo Interterritorial de Salud, con su obligación de llevar mascarillas en exteriores ha suscitado grandes críticas pues parece que no está  suficientemente fundado en la evidencia científica disponible:  en realidad, no se han manejado informes de expertos, sino simplemente se ha realizado una encuesta entre 1.000 ciudadanos, de lo que puede deducirse que más que combatir la pandemia lo que se quería era contentar a las Comunidades Autónomas (de distinto color político) que habían solicitado este tipo de medidas.

Al parecer, esto no ha bastado para algunas Comunidades Autónomas que consideran que estas medidas son insuficientes, y que las numerosas excepciones contenidas en la norma pueden desvirtuarlas: al fin y al cabo, en cualquier momento la presidenta de la Comunidad de Madrid puede declarar su Comunidad «espacio natural» o considerar que todo madrileño está haciendo deporte cuando camina apresuradamente por la capital esquivando los numerosos obstáculos que se encuentran en la vía pública derivados de las muchas obras que el Ayuntamiento tiene en curso. Por esa razón, ya están pensando en nuevas medidas para restringir al máximo la extensión de la pandemia, considerando que hay que tener una “tolerancia cero” con un virus tan peligroso.

En este sentido, en el borrador que nos han filtrado a Hay Derecho  para que podamos analizarlo desde un punto de vista técnico-jurídico, con el habitual rigor que nos caracteriza, se recoge la obligatoriedad de la mascarilla también en el interior de los domicilios, con el fin de evitar la transmisión en estos ámbitos. Sin duda, esta opción tiene lógica: un virus contraído en el exterior puede transmitirse en el interior de las casas y a partir de ahí volver al exterior, en una especie de puerta giratoria pandémica. Además, esta medida tiene la ventaja de que no te olvidas de ponerte y quitarte la mascarilla, cuando entras y sales, como desgraciadamente le pasa a muchos ciudadanos despistados: sencillamente no te la quitas.  Como ha señalado algún analista, es una forma de tener siempre presente la pandemia y no bajar la guardia.

Por lo demás, conviene ser extraordinariamente riguroso en su aplicación: deberá llevarse también durante la noche, y aunque se duerma solo: si no es así, se dejaría la habitación llena de aerosoles que, posteriormente, podrían ser aspirados por quienes entraran posteriormente. Se recomendará, aunque no se exigirá, el cambio de mascarilla al menos una vez en la noche, por razones de higiene y uso adecuado, lo que, por otra parte, no será  difícil de cumplir para las más añosos que por imperativos prostáticos o de otra naturaleza han de visitar el baño durante la noche. Para los más jóvenes, lo mejor es ponerse una alarma en el móvil.  Por último, esta medida ha sido vivamente recomendada por el Doctor Simón y el famoso comité de expertos de cuya solidez científica no podemos dudar lo que es un aval de primer magnitud.

Otra recomendación adicional es la de que cada miembro de la unidad conviviente coma en silencio y a ser posible a una distancia de 1,5 metros. Las discusiones y la ingestión de líquidos y sólidos sin mascarillas ha sido, sin lugar a dudas, una de las causas más frecuentes de la transmisión del virus en esta pandemia. En cuanto al diseño de las mascarillas que ahora serán omnipresentes, ya hay también varias propuestas encima de la mesa.

Por ejemplo, desde la Comunidad Autónoma de Cataluña se ha pedido que las mascarillas en el exterior lleven los colores de la estelada, con el objeto de  aunar los objetivos de la lucha contra la pandemia y la construcción nacional. En el interior de las casas, por ahora, los catalanes podrán elegir llevar las mascarillas que les parezcan más convenientes, aunque no se descarta que algunas comunidades de propietarios especialmente celosas quieran tener algo que decir al respecto: al fin y al cabo ¿quién quiere un botifler en su escalera?

Al mismo tiempo, y con el objeto de obtener la máxima efectividad de la norma (pues ya sabemos que en España se legisla mucho para la foto y que muchas normas luego no se cumplen) se prevé una modificación de la Constitución por la vía rápida  -similar a la que usó el Presidente Zapatero en su momento para reformar el art. 135 CE)- para incluir en el artículo 18.2 la posibilidad de que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado puedan comprobar que los ciudadanos llevan puestas las mascarillas. La redacción quedaría así: «El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito o situación de pandemia reconocida por el Ministerio de Sanidad o Consejería equivalente de las Comunidades Autónomas». De esta manera se evitarían escenas tan penosas y humillantes como la del video que pudimos ver todos hace algunos meses cuando en una fiesta prohibida, una chica se burlaba al otro lado de la puerta de la policía que, finalmente, la echó abajo en cumplimiento de su deber. Este asunto ha acabado injustamente judicializado en perjuicio del valor superior de la salud pública y los promotores de la reforma consideran imprescindible que esto no vuelva ocurrir. Si para salvar vidas hay que dar patadas en la puerta, mejor que se haga con cobertura constitucional.

Sin duda, esta medida, comprensible por otro lado, suscita algunas dudas jurídicas al dejar que sea el Gobierno el que decida sobre un derecho fundamental; pero ya dijo el presidente del Gobierno que lo primero es lo primero y que si te declaran inconstitucionales dos estados de alarma tampoco es para tanto, que a veces parece que los juristas nos la cogemos con papel de fumar.  Por otro lado, en este modelo de cogobernanza es imprescindible que cada Comunidad Autónoma tenga el mismo derecho para entrar a patadas en los domicilios de sus ciudadanos, porque es sabido que la pandemia presenta características diferentes en cada una de ellas, y que tener que ir a pedir permiso a los Tribunales Superiores de Justicia cada dos por tres por aquello de los derechos fundamentales sólo da problemas. Y más con los jueces tan fachas que tenemos.

Es verdad que en otras ocasiones hemos defendido es este blog que el fin no justifica los medios, y que las reglas del juego hay que respetarlas, pero es que las circunstancias han cambiado y, al final, hemos visto la luz. Rectificar es de sabios e incluso de astutos. Parece también que algún editor ha tenido una oferta para formar parte de un reparto de cromos institucional entre nuestros partidos y no es algo que pueda dejarse pasar; a cambio sólo te piden que digas que todo lo que hacen es perfectamente legal. Pero esto no quiere decir que abandonemos nuestros principios, sino que hemos llegado a la conclusión de que nuestro ideario se puede defender mucho mejor desde dentro de las instituciones y no desde un modesto blog. Bien pensado, parece una oferta bastante razonable, y solo a cambio de una ligerísima flexibilidad de principios -principios que, por otra parte, últimamente parecían cada vez más obsoletos…

 

3 comentarios
  1. AGonzalo
    AGonzalo Dice:

    Muchas gracias por el artículo. Creo que hacía falta.

    Quiero aprovechar para compartir algunas noticias que me están llegando desde el mundo judicial, ya que ahí también consideran necesarias tomar nuevas medidas. No en cuestión de la pandemia (ahí ya hace tiempo que algunos jueces han decidido que saben más sobre cómo se ha de actuar que los expertos sanitarios -igual que saben más que los profesores sobre cómo enseñar idiomas -).

    Así, por ejemplo, dado que el arbitrario 25% «surge de la Constitución», van a empezar a ser coherentes con sus propias decisiones y van a a hacer un mínimo de 25% de juicios y sentencias en las lenguas cooficiales (allá donde las haya).

    También van a revisar cosas ya juzgadas. Es que eso de «dar carpetazo» a las denuncias de que hay una «policía patriótica» o de torturas igual no parece muy de demócratas. Es por ello que se espera también una revisión de las sentencias del TC sobre el 155. Eso de que se pueda hacer «todo» (lo que incluye torturar y matar y…) en aplicación del 155 tampoco parece muy democrático. Por eso es previsible un posterior juicio por rebelión a M. Rajoy (entre otros) por haber depuesto ilegalmente al Govern (en este caso una rebelión armada, recordemos que se envió a «los piolines» a Catalunya).

    De todas formas ¡¡mejor esperen sentados!!

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  2. El sexador de gárgolas
    El sexador de gárgolas Dice:

    Para la adecuada, justa y correcta implantación del bakunalsozialismo creo conveniente la evacuación de todos aquellos que tengan miedo, para reinstalarlos en la España profunda, rural, despoblada y abandonada, en fundaciones similares a falansterios en que puedan vivir conforme a la aurea mediocritas in loco amœno, ora et labora, obediencia, pobreza y castidad, libres de la nefasta influencia de la degenerada cultura urbana.

    El deber de todo neociudadano es negarse a enfermar de otra cosa que no sea Le Fléau®. A tales efectos las redes sociales están en condiciones de perseguir eficazmente el crimental. Hay un documental, Brazil, dirigido por Terry Gilliam, que resulta muy ilustrativo acerca del éxito de esta profilaxis social.

    ¡Viva el Cirujano de Hierro, aunque sea con robín!

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  3. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Se agradece la pincelada de humor de HD. Es necesario mantener ese sentido de la ironía que, a veces, da más resultado que la seriedad, pero…. no demos ideas que hay algunos que se las creen y piden nada menos que una «ley de pandemias» donde los derechos se vayan definitivamente por el desagüe. Por cierto y para ahorrarles el trabajo, había pensado redactar un texto más o menos en esta línea: «Artº 1º.1 – A partir de esta fecha, todos los virus, bacterias, hongos y demás elementos asociados a cualquier situación de pandemia, quedan bajo la regulación de la presente norma, 2.- Queda prohibida toda actividad biológica natural (las artificiales son otra cosa) que interactúe con la especie humana en forma directa o indirecta, para bien o para mal, sin la preceptiva autorización legal.
    Cambiamos los sujetos y lo aplicamos a la «ley del clima»: Artº 1º.- A partir de esta norma, todos los planetas, satélites o sistemas solares que no ajusten su actividad climática a los intereses de los ciudadanos del planeta Tierra, serán enviados al «Gulag cósmico espacial», sin posibilidad de retorno (al menos en miles de millones de años-luz….» etc.
    ¿Será por leyes…..? Un risueño saludo.

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