Diez propuestas y una reflexión para una mejor democracia

En la primavera del pasado año publique un ensayo bajo el título Los partidos políticos en la Constitución: las entrañas de la democracia (Dykinson, Madrid, 2021). Partía de una preocupación detectada en el último lustro: lejanía creciente entre la ciudadanía y los partidos políticos, en definitiva, un cierto deterioro de nuestro Estado democrático tras mas de cuarenta años del actual período constitucional iniciado en 1978.

Tras una revisión de los principales elementos doctrinales, históricos, constitucionales y legales del denominado Estado de partidos, concluyo el trabajo con una serie de propuestas para intentar volver a conseguir el interés ciudadano por el funcionamiento de la vida democrática en España. Son diez las propuestas de cambios futuros que propuse, en forma de reformas constitucionales y legales, con el objetivo de recuperar la confianza entre ciudadanía, partidos políticos y representantes públicos, que concluyen con una reflexión final. Obviamente, cada una de las propuestas tiene explicaciones y fundamentos detallados en el desarrollo central del ensayo mencionado.

Las reformas que propongo parten de la idea de que el entorno social y político del constituyente de 1978 no es el que tenemos como sociedad en este inicio de la tercera década del siglo XXI. Posiblemente el texto constitucional es demasiado cauto con los mecanismos de participación ciudadana directa, seguramente porque veníamos de cuarenta años de negación de libertades, de derechos, de pluralismo político. Pero entiendo que se ha superado esa fase de temor, y en todo caso, no hay que tener miedo a la reforma del texto constitucional, que hemos de considerarla como lo que es, un mecanismo de defensa, de adaptación e incorporación de los nuevos anhelos sociales en la propia Constitución.

Estas son las diez propuestas para esta tercera década de siglo, a fin de conseguir realmente una sociedad democrática avanzada, tal como expresa el Preámbulo de la carta magna:

  1. Instaurar un sistema de listas abiertas en los procesos electorales, para lo que sería conveniente una reforma de la Constitución, de su artículo sexto, y de la actual Ley de Partidos de 2002, con el objetivo de elección concreta de personas candidatas por parte de la ciudadanía dentro de las listas que presenten los partidos políticos.
  2. Implantar un sistema obligatorio de elecciones primarias para la designación de las candidaturas electorales, dado que los partidos políticos no son una mera asociación privada para participar en política, dadas sus relevantes funciones que les otorga la Constitución en la dirección política el Estado. Esta propuesta conllevaría, como mínimo, la reforma de la Ley de Partidos, para no dejar a la voluntad de los partidos la celebración de dichas elecciones primarias.
  3. Reforma constitucional para que la promesa electoral de los partidos políticos tenga un cierto carácter efectivo, al menos en relación con una rendición de cuentas ante la ciudadanía, o penalización para las candidaturas incumplidoras sin justificación, en los términos que desarrollo en el capítulo séptimo de mi ensayo Los partidos políticos en la Constitución: las entrañas de la democracia (Dykinson, 2021).
  4. Facilitar las candidaturas al margen de los partidos políticos: menores exigencias y más apoyo financiero a las agrupaciones de electores y candidaturas ciudadanas, mecanismos electorales que están siendo utilizadas fundamentalmente en elecciones municipales, con alguna experiencia muy significativa en la actual Legislatura nacional, Teruel Existe, que cuenta con un representante en el Congreso de los Diputados y dos Senadores, tras las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019.
  5. Establecer en el procedimiento de reforma constitucional algún mecanismo de iniciativa en manos de la propia ciudadanía, al margen de los partidos políticos, fomentando espacios de deliberación ciudadana para la reforma y adaptación del texto. Se trataría de la iniciativa legislativa popular para la reforma constitucional, dado que en nuestra Constitución no existe la llamada cláusula de intangibilidad, las decisiones del constituyente de 1978 no pueden ni deben ser eternas. La reforma de la Constitución es en realidad un mecanismo de defensa de texto, de actualización a las nuevas demandas y realidad social de cada momento. En derecho comparado, en Suiza existe esta posibilidad con 100.000 firmas a recoger y entregar en 18 meses de plazo. En España se podría implementar un mecanismo similar, con un porcentaje significativo de firmas acreditadas para iniciar el procedimiento de reforma por la ciudadanía, pues, de lo contrario, tal como está regulado actualmente, esa opción está hurtada a la propia ciudadanía.
  6. Fortalecer la Iniciativa Legislativa Popular para que sea obligatorio el debate y votación de la propuesta presentada por la ciudadanía, limitar al mínimo las materias excluidas de este instituto constitucional de participación directa, así como reducir el número de firmas (actualmente 500.000), ampliando el plazo para su entrega para hacerlas más factibles.
  7. Reforzar el instituto de participación directa por antonomasia que supone el referéndum, en cuanto que complemento de la democracia representativa, un contrapeso al cuasi monopolio de los partidos políticos, debiendo limitarse al mínimo las materias excluidas de consulta. Se trata de dinamizar la democracia representativa con el objetivo de regeneración y fortalecimiento democrático. La clase política debe superar el recelo actual a los mecanismos de participación directa.
  8. Hacer obligatorio el referéndum (y no consultivo como ahora está previsto) en determinadas materias que tengan especial incidencia en las condiciones de vida de la población, especialmente las que tengan especial vinculación con los contenidos del Estado social, estableciendo unos mínimos de participación y de votos a favor para que una determinada consulta se considere vinculante.
  9. Ampliar los sujetos activos para convocar el referéndum para que deje de estar en manos del Gobierno e indirectamente, por tanto, de los partidos políticos. Se trataría de que la ciudadanía a través de un número significativo y acreditado de firmas pueda instar de manera vinculante la convocatoria de un referéndum.
  10. Introducir las reformas necesarias para que la ciudadanía participe directamente en la elección de determinados órganos constitucionales como el Defensor del Pueblo, el Consejo General del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional. Se trataría de una elección directa por parte de la ciudadanía entre las personas candidatas que cumplan los requisitos que se establezcan (juristas de reconocida competencia en todo caso para el CGPJ y TC), en función de los planes de actuación de dichas candidaturas, en un procedimiento similar a los actuales procesos electorales.

Expuestas las diez propuestas, concluyo con esta reflexión final.

En este inicio de la tercera década del siglo XXI no podemos obviar que los partidos políticos, a pesar de sus deficiencias democráticas y sus modelos organizativos internos manifiestamente mejorables, siguen ejerciendo, en régimen de monopolio, el protagonismo casi absoluto de la vida pública, de la acción política diaria.

Dependerá de las iniciativas ciudadanas autónomas, al margen de las estructuras partidarias, que a lo largo y ancho de esta década puedan surgir nuevas formas de participar en la vida política, con el objetivo de ensanchar nuestra democracia, de hacerla realmente representativa, tendiendo al objetivo de participación directa. En la voluntad ciudadana está esa posibilidad, para hacer realmente democrática nuestra relación con el Estado, con los poderes públicos, con un objetivo, lograr la felicidad y el bienestar general.

 

8 comentarios
  1. Manuel Villa
    Manuel Villa Dice:

    Le hago algunos comentarios:
    1. Ya hay listas abiertas para el Senado y no parece que sirva para algo.
    2. ¿Por qué no van a ser libres los partidos para hacer sus listas? Si no gustan los candidatos, que no los voten.
    3. Es un sinsentido. ¿Quién evalúa?
    4. Una fragmentación innecesaria que conduce a la ingobernabilidad. Además, financiarles el snobismo.
    5. ¿Realmente seria al margen de los partidos políticos?
    Sobre los Referendums: Aparte de que un Referendum divide a la sociedad, ¿Sabe lo que cuesta en euros un Referendum?
    Sobre elecciones: En el caso del CGPJ, ¿Qué conocimiento tiene un paisano para elegir a un miembro del CGPJ? ¿Qué es la reconocida competencia? ¿Cómo se evalua?
    Las propuestas que no están comentadas, me tendría que extender en demasía.
    .
    No se tiene en cuenta que al tener como circunscripción la provincia y ser el voto proporcional se falsea la representación en el Congreso. El número de Diputados en el Congreso ha de ser el mínimo para que funcione. No hay por qué pagar extras. Si en Portugal tienen 230 diputados y aquí 350, es claro que nos sobran al menos 120 diputados. La circunscripción, en mi opinión, debe ser el Municipio para la elección de Alcalde, la Autonomía para el Presidente de la Comunidad Autónoma y el Estado para el Congreso de los Diputados. La elección por mayoría. El que gana pasa a tener la mayoría absoluta y así no hay chalaneo con los votos después de la votación y se tiene un Gobierno al día siguiente de la votación. Para los vocales del CGPJ que se use el sorteo entre los candidatos que cumplan los requisitos. En todo aquello en que se desee independencia de los partidos políticos, el sorteo da la mayor independencia. He hablado de la Comunidad Autónoma pero habría que determinar si ahorra dinero o es un lujo asiático qué solo sirve para pagar charlatanes. Piensese que son 17 legislaciones, 17 gobiernos, parlamentos, etc… Si las Comunidades Autónomas fueran un ahorro, con la reunión de Presidentes van más que listos. En Portugal solo tienen una cámara, por lo que el que el sistema deje de ser bicameral podría ser ya un ahorro. Como podrá ver tenemos una visión de la realidad bastante dispar.

  2. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Una cosa es la reforma constitucional que corrija los muchos desaciertos de su texto (ya se publicó en HD una «Revisión crítica de la Constitución») cuyo origen está en la realidad de su redacción y otra, absolutamente necesaria, es ajustar la representación política ciudadana a un sistema directo (listas abiertas), justo (cada voto de igual valor) y legítimo (en defensa del Estado) que con mandato imperativo de los electores (no de los partidos) y revocación en caso de incumplimiento del mismo. Si a eso se une considerar los programas electorales como compromisos contractuales de los partidos, iremos mejorando bastante.
    El problema es que la «democracia» real se fue por el desagüe hace ya tiempo en todo el mundo occidental, cuando fue sustituida por intereses particulares y propaganda mediática de ideologías aberrantes.
    Un saludo.

  3. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    La democracia está en crisis :
    “Es el momento de dejar de lado la manoseada retórica partidista que ya prácticamente no significan nada -derechas, izquierdas, progresistas, etc.- y prestar especial atención a la categoría intelectual y a la experiencia de los candidatos.
    En nuestra sociedad se está produciendo un fenómeno lamentable y paradójico. Me refiero al continuo descenso del nivel de preparación de nuestros políticos en el preciso momento en que la gestión pública deviene más compleja y exigente.
    El progreso de las naciones depende de muchos factores, pero creo que la experiencia de los últimos años está demostrando el creciente protagonismo de los líderes políticos bien preparados.” ( Joaquim Muns)
    “la gente no se compromete con la política y no participa de las elecciones. Si entendemos eso, veo muy claramente que no tenemos una buena organización política. Los partidos políticos funcionaban en el siglo XX, pero hoy no reflejan la realidad social. Hace tiempo que tenemos que repensar qué quiere decir la izquierda y qué quiere decir la derecha…” ( Lech Walesa )
    “La gran debilidad de las democracias habrá sido su falta de preparación. Esta pandemia era predecible, había sido anunciada por los epidemiólogos y varias alertas lo habían advertido ( Sars en 2003, Mers en 2012) ¿Cómo explicar la ausencia de mascarillas, equipos de protección, medicamentos esenciales y planes logísticos? …Ante la ausencia de amenazas inminentes y obvias, en todo Occidente se ha olvidado el papel fundamental de los estados, que es garantizar la seguridad de los ciudadanos. La clase política occidental ha dejado de lado lo esencial y ha preferido multiplicar las acciones públicas, mediáticas y carentes de significado.. Después de la pandemia será necesario replantearse, si no la democracia liberal, el reclutamiento de la clase política y las prioridades de los estados. Estamos cansados de estados caros, burocracias caducas y políticos narcisistas, con sus desastrosos resultados. Hay que encontrar de nuevo la seriedad en la política, el interés general, la competencia y el sentido común “ ( Guy Sorman ).
    Pero tiene solución:
    “Todos los sistemas políticos tienen defectos, no hay ninguno perfecto. Pero las democracias tienen la ventaja de que, como no encierran, apalean y eliminan a los que las intentan perfeccionar y permiten relevar a los políticos incompetentes, malversadores y corruptos, pueden reducirlos” “ Aunque hay que reconocer que cuando los defectos benefician a un gran número de personas y con ello arriesgan la cuota de votos de los gestores, cuesta mas eliminarlos”´

  4. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Necesitamos otra cultura política con más calidad democrática.
    La manera de evitar políticos incompetentes y narcisistas y los virus ideológicos que sojuzgan a los ciudadanos hasta llevarlos a una situación de sumisión política, base de los estados ineficientes, es que los ciudadanos hagamos un cambio radical de nuestra cultura política.Una prioridad para tener una democracia eficiente es la revisión del concepto de “ progresismo “ que tanto ha influido, para evitar el fraude, la incompetencia, la corrupción y el despilfarro
    “ Democracy Index ” reparte los países en grandes grupos : Democracia plena, Democracia imperfecta , Régimen híbrido y Régimen autoritario .En la clasificación, España estaba en el grupo de los de Democracia plena , del que ha sido excluido recientemente .
    Están situados en el grupo de Régimen autoritario , entre otros , Venezuela y Cuba .
    Podemos, Izquierda Unida , E.R.C. y EH BILDU ( y más como la CUP….) han demostrado su admiración por el régimen político que impera en estos países . Solo tienes que fijarte que en los índices de calidad democrática están los últimos y no es por casualidad sino por sus notas en los campos investigados
    Para conocer si un sistema político es o no progresista, hay que partir de la ciudadanía y su escala de valores: el nivel de bienestar económico, las diferentes libertades, el trabajo, la educación, la seguridad personal, la promoción cultural y profesional, los servicios públicos, las infraestructuras….
    Si, a cada una de las facetas que le interesan a la población, le damos una puntuación, la suma final, determinaría su grado de satisfacción pública y podríamos elaborar, anualmente, un cuadro comparativo de cómo evoluciona .
    Mientras cualquier novedad en otro campo ,se incorpora de inmediato en nuestra cultura de consumidores, en el ámbito político pueden pasar 100 años y continuamos con los mismos errores. Solo se explica por “el perfil de creyentes” de muchos votantes .De ahí que venimos insistiendo en la “secularización de la política” en España para tener un Estado más eficiente.
    Es necesario que los ciudadanos construyamos un relato desde nuestra óptica corrigiendo el que hasta ahora ha monopolizado un sector informativo influyente al servicio principal de sus intereses políticos , con una acreditada carencia de compromiso con los valores de una democracia plena.
    Después de un siglo de experiencia, continuamos sin ver en el tratamiento de las opciones políticas algo que nos parece evidente: el que no se diferencia entre los que son demócratas ( que tiene su izquierda y derecha) y los partidarios regímenes autoritarios, que son “otro sistema” de partido único.
    Así, tendríamos una selección adaptada al interés de los ciudadanos que quieren vivir en sociedades prósperas y libres y no en cárceles.

  5. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Es muy importante, para eliminar la corrupción y la incompetencia de la gestión pública, base de una democracia eficiente, el que tengamos una información independiente y veraz.
    En el camino a la eliminación de la corrupción , ayudaría mucho que cambiaran radicalmente de actitud los sectores de la información que han tenido un comportamiento profesional decepcionante, sobre todo durante el período de la burbuja inmobiliaria, donde estuvo el epicentro de la gran crisis y la corrupción.
    En nuestro artículo sobre el tratamiento selectivo de la corrupción en los medios de España “ ¿ Por qué cuando había más corrupción que ahora , la gente no lo percibía?” 17-1-2016 Hay Derecho ) nos quejamos de la falta de rigor informativo de los medios en materia de corrupción“.
    Incluimos el texto que publicó la revista Capçalera del Col-legi de Periodistes de Catalunya de junio de 2013.” EL COLOR DE LA CORRUPCIÓN “, de Pablo Rey Mazón
    La conclusión no puede ser más crítica para sus compañeros de profesión: “casi todos dejan de cubrir, o lo hacen pero dedicándoles menos espacio, los casos de los partidos “amigos” o más afines. Sólo un ciudadano bien informado, con una dieta informativa que incluya todos los colores, podrá escapar de la visión partidista de un sólo periódico”
    Para la reducción de la corrupción en España es muy importante que la sociedad tome conciencia de que los recursos que aporta al Estado son para que los dirigentes públicos los gestionen en beneficio de la población y para esto, es indispensable que tenga, sobre ellos, un permanente control.
    Necesitamos un sistema serio de seguimiento de la corrupción ya que bastantes medios, como se puede comprobar en nuestro artículo, están contaminados por la política. Y lo que quiere la ciudadanía es que acabe toda la corrupción no un trozo del pastel.
    Sería útil contar con un instrumento que publicara, anualmente, los casos de corrupción detallando las fechas en que esta se produjo, las denuncias, las personas condenadas y la cantidad defraudada .Al compararlos con los políticos podríamos tener una idea actualizada de la entidad real de la corrupción, de su evolución y como se reparte entre los grupos, tanto en número como en cantidad global defraudada.
    Al final del año y en base de ello ,si ampliamos este seguimiento a los medios (TV,radios..) mas seguidos y comparamos su denuncia con el volumen y los colores de la tarta , podremos tener una clasificación de los que son más honestos y de los que anteponen sus intereses políticos a la información objetiva y así reduciremos la manipulación .
    Entonces coincidirá la percepción social con la corrupción actualizada. Y con ello, quedarán retratados los medios de la “ la denuncia selectiva” y los que en esta materia ofrecen una información veraz y completa al servicio de los ciudadanos.

  6. José María
    José María Dice:

    Reflexionar sobre el presente y el futuro de nuestros sistemas democráticos es imprescindible para intentar garantizar su supervivencia. No debemos ocultar y hay que hacer frente a la realidad que significan las formas democráticas occidentales y cómo se ven superadas por mecanismos de poder ahora asentados (factores supranacionales de carácter económico, realidades geo estratégicas, nuevos sistemas de expresión, control mediático, etc). Todos estos factores alteran los cimientos de la democracia liberal y del orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial.
    Sin embargo, ante la imposibilidad de tratar todas esas circunstancias de golpe, me inclino por resaltar solo un elemento, quizás lo que podría ser un principio, que nos viene implícito en el mensaje de los ilustrados del XVIII: Ningún poder absoluto es bueno, de ahí la reconocida teoría de la separación de poderes.
    Lo que ocurre es que, muy a nuestro pesar, los principios se desvanecen a la hora de ponerlos en práctica. Y es aquí donde ya quiero centrar mi posición. El eje fundamental de representación política del sistema liberal son los partidos políticos. Eje de representación del pueblo como detentador de la soberanía. El problema surge cuando ese instrumento representativo acumula tal fuerza en su poder que desdibuja, condiciona la auténtica separación de poderes.
    Centrado el asunto, es momento de apuntar que en nuestra actual organización política se ha producido tal concentración de poder en los partidos que los demás poderes constitucionales han quedado subsumidos en la lucha partidista (que representa en muchas ocasiones intereses propios de poder y no intereses generales). Además, ese poder de los partidos se ha extendido a los órganos de control del propio poder ((y no me refiero solo a los de carácter político). Fiscal General del Estado, Tribunal de Cuentas y un etc que hace ver al ciudadano que las actuaciones de tales instrumentos de control dependen del criterio del partido político (o coaliciones) hegemónico.
    Conclusión: el valor indiscutible de la función de los partidos políticos debe verse limitado de alguna forma que permita que los controles técnicos, jurisdicciones e incluso de política económica queden fuera de sus ámbitos de sometimiento. El sufragio universal fue una conquista histórica que debe respetarse y mantenerse, pero su valor íntegro precisa del reconocimiento de otros ámbitos donde los sistemas de elección y designación deben ser diferentes y ello, precisamente, para mantener y promover la fuera e impulso del sistema de democracia liberal representativa .

  7. Leopoldo de Gregorio
    Leopoldo de Gregorio Dice:

    Después de haber leído, y con ello asumida la necesidad de transformar la Constitución en aras a disponer de una herramienta más democrática con la que eliminar la estructura y el funcionamiento de los partidos, me gustaría compartir con ustedes la idoneidad de sustituir su estructura y sus cometidos a través de la creación de una serie de asambleas entre las que se encontrarían las de Base, las de Notables, la Legislativa, la Ejecutiva y la Judicial. Una asambleas que estarían siendo utilizadas cibernéticamente al objeto de en las mismas recoger, ponderar y establecer a través del concurso de la ciudadanía lo que Rousseau denominó como Voluntad General. A este respecto he de señalar que una detallada información sobre este tema (entre otros de naturaleza económica) lo he desarrollado en la primera parte de la obra que he publicado con el título ¿Es posible otra economía de mercado?

  8. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    “La crisis ha evidenciado la indefensión del ciudadano frente a la gestión pública. Debe ser la única actividad que no se juzga la incompetencia y el fraude como responsables directos de la ruina social. Ni aún hoy, con tantos damnificados, se ha planteado este debate “.
    Una fórmula para conseguir un mayor consenso entre la sociedad civil es la de objetivar el análisis de la gestión pública desplazándolo a las funciones del Estado que nos son vitales: la imposición y la deuda pública, la creación de empleo, las pensiones , la calidad de los servicios públicos y las prestaciones sociales, la independencia judicial…
    Muchos medios están en la labor de dar preferencia a temas que nos dividen y así nos tienen entretenidos en lo trivial y enfrentados, evitando que nos juntemos en lo fundamental.
    No es otra cosa que trasladar a la política el mismo método que utilizamos para seleccionar a las empresas y profesionales en nuestra vida particular.
    Para ponerlo en marcha, podríamos comenzar con nuestros municipios, si analizamos bien los costes, la imposición local, el endeudamiento y la calidad de los servicios públicos y las inversiones, conoceremos, de una manera regular y objetiva, quién es el mejor gestor municipal.
    Como creo que tendría éxito iríamos a por los tramos superiores, el autonómico y el central.
    Y ya que se han profesionalizado, deberíamos exigirles a los partidos la misma responsabilidad que reclamamos a las empresas a las que pagamos por sus servicios de gestión.
    Tendríamos así, en el sector público, menos incompetentes y despilfarradores y mejores gestores.

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