Efectos indeseados de las leyes. ¿Ahora, la Ley Trans?

Los que promovieron La Ley de garantía integral de la libertad sexual no querían que salieran a la calle  violadores o agresores. Pero el Derecho, como todo sistema, es complejo y la modificación de uno de sus elementos produce efectos sobre el resto que deben ser estudiados detenidamente. La voluntad política con mala técnica legislativa es como disparar al enemigo en la oscuridad.

Yo tampoco dudo de que el  proyecto de ley trans persigue proteger a un colectivo vulnerable como es el de las personas transexuales. Pero la realidad es que contiene normas que pueden perjudicar justamente a quien más protección necesita.

La primera novedad problemática es que pueden solicitar  el cambio de sexo los menores de 16 años sin ningún requisito y los de 14 y 15 con consentimiento de los progenitores o en su defecto de un defensor judicial. La finalidad es ampliar la autonomía de los menores, siguiendo la idea central de la ley que la voluntad individual es lo que define la identidad de género y sexual.

Pero la norma olvida tanto la realidad como la respuesta normal del derecho en estos casos. La realidad es que el consentimiento, para que sea verdadero, tiene que ser libre e informado, lo que en el caso de los menores plantea problemas particulares. Primero, porque los menores son más fácilmente influenciables: al principio por sus padres, y en la adolescencia por sus amigos, y ahora también por las redes sociales. Además, porque el consentimiento informado requiere una perfecta comprensión del acto y de sus consecuencias a largo plazo, y estas son más difíciles de comprender para los adolescentes. El derecho responde a estos problemas delegando las decisiones más trascendentes (y la responsabilidad) en los padres hasta la mayoría de edad, sin perjuicio de la participación de los menores. Para los actos más trascendentes se exige además un control judicial (por ejemplo, para la venta de inmuebles), y en ocasiones se prohíben otros, como el trabajo antes de los 16 años y el matrimonio para los menores de 18 no emancipados.

Los problemas señalados son muy relevantes en relación con el cambio de sexo. Respecto de la influencia, los casos de disforia de género (personas que no se sienten identificadas con su sexo biológico) se han multiplicado de manera exponencial en muy pocos años, en particular en chicas adolescentes (ver gráfico de Reino Unido), sin que se hayan explicado suficientemente las causas pero existiendo estudios que  lo atribuyen al contagio social (aquí).

En cuanto a la comprensión de las consecuencias, un reciente informe de la sanidad Finlandesa indica la especial dificultad de los jóvenes para comprender “la realidad de un compromiso de por vida con la terapia médica, la permanencia de los efectos y los posibles efectos adversos físicos y mentales de los tratamientos”.

Por tanto, la norma priva a los adolescentes de la protección que necesitan, con gravísimo riesgo para su salud física y mental. En países que habían avanzado más en la línea de la autodeterminación de género de menores, ya se han producido reclamaciones por menores arrepentidos (caso Keira Bell).

También plantea problemas la supresión de la necesidad de un examen psicológico para cambiar de sexo. La -buena- intención es evitar a estas personas la angustia adicional de ese examen y despatologizar esa condición.

Pero de nuevo se olvida la situación real de las personas, y la necesidad de garantizar un verdadero consentimiento. La realidad es que buena parte de las personas que manifiestan tener disforia de género sufren afecciones neurológicas como el autismo (hasta el 30% según algunos estudios) o psicológicas como la depresión. En esas condiciones es difícil que se tome una decisión consciente y madura. Además, la decisión de cambio de sexo se puede presentar como una falsa solución a otros problemas psico-sociales, que se pueden agravar si no se tratan. Por estas razones Finlandia, Suecia y Reino Unido han modificado recientemente los protocolos médicos en relación con la disforia de género, optando por la atención psicológica personal y la espera atenta en sustitución de las terapias de afirmación. El proyecto, en cambio, expresamente prohíbe un examen psicológico que podría ayudar a una mejor orientación.

Por último, el artículo 17 del proyecto prohíbe la práctica de métodos, programas y terapias de aversión, conversión o contracondicionamiento, en cualquier forma, destinados a modificar la orientación o identidad sexual o la expresión de género de las personas, incluso si cuentan con el consentimiento de la persona interesada.

Esta norma tiene su origen en el comprensible rechazo a los intentos -propios de otros tiempos- de “reorientar” a las personas homosexuales hacia la heterosexualidad, en contra de su inclinación y su voluntad. Pero en su redacción actual plantea gravísimos problemas.

En primer lugar, porque es incoherente con el resto de la Ley. La clave del Proyecto es la libre autodeterminación de género y sexo: la voluntad individual se impone incluso a la realidad biológica de la persona, sin ningún otro requisito. Por eso no tiene sentido que juegue solo en una dirección: una persona puede cambiar de sexo y también a acudir a las asociaciones que promueven la transición de un sexo a otro, pero que no se le permite buscar solucionar la disforia de género de otra forma.

Pero el problema es sobre todo práctico. La realidad es que, como hemos visto, las personas con disforia de género a menudo tienen distintos problemas psíquicos, y en todo caso situaciones individuales muy diversas, por lo que la solución no puede ser la misma para todos. El reciente informe de la Salud Publica británica -que ha llevado al cierre del centro nacional de tratamiento de disforia de género juvenil-, señala que esta puede estar provocada entre otros, por un proceso de maduración, traumas, autismo, dudas sobre la orientación sexual, etc… y la solución puede ser el cambio de sexo, la confirmación de una orientación sexual, o la desaparición de la disforia, que es lo que se produce en la mayoría de los casos (ver gráfico).

Esta realidad es ignorada por la norma, que prohíbe cualquier actuación que no sea una terapia afirmativa, en contra de la libertad, de la ciencia y de la obligación de médicos y psicólogos de decidir el mejor tratamiento para sus pacientes. Teniendo en cuenta la indefinición de la norma, la simple explicación de las gravísimas consecuencias para la salud de los tratamientos hormonales (tal y como las describe el protocolo finlandés, por ejemplo), podría considerarse como un método de aversión o contracondicionamiento. La terapia de espera atenta (recomendada en Finlandia, Suecia y desde hace unos días en Reino Unido), podría denunciarse como una terapia de aversión. La infracción de este artículo conlleva multas de hasta 150.000 euros y la suspensión de la actividad de los profesionales de hasta 3 años. En estas condiciones médicos y psicólogos no se atreverán a prestar la atención que consideran adecuada y muchas personas -sobre todo menores y personas con problemas psicológicos- no tendrán el tratamiento que necesitan.

Hay que añadir que, desde el punto de vista de la técnica jurídica, es inadmisible una norma sancionadora con tantos términos absolutamente indeterminados (¡»contracondicionamiento» ni siquiera está en el diccionario!). De hecho, la indefinición es tal que puede que los mismos promotores de esta norma caigan bajo el fuego amigo de la Ley. Los consejos que incluyen algunas webs de asociaciones trans y los tratamientos que proponen podrían perfectamente considerarse “método de conversión de identidad sexual” en el caso de adolescentes en una situación de indefinición. No cabe descartar que, a la luz de las nuevas tendencias críticas respecto de la terapia afirmativa, se denuncie a profesionales y asociaciones que la promuevan.

El procedimiento legislativo debería permitir mejorar las leyes y evitar estos efectos indeseados. Pero esto no parece una prioridad del Gobierno: varios de los problemas examinados se señalaron en el informe del CGPJ y en el del Consejo de Estado. Ninguna de sus observaciones pasaron al proyecto, y no es de extrañar ya que éste se presentó tres días después de la emisión del segundo informe (de 64 páginas), obviamente sin haberlo analizado detenidamente. El mismo desprecio por la calidad de la Ley se deriva de su tramitación por el procedimiento de urgencia y de las dudas del Consejo de Estado sobre la adecuada información pública (p. 23 del Informe). Las enmiendas no parece que ayuden. La única  que mejora la protección de los jóvenes es la que propone la autorización judicial para el cambio de sexo de los menores de 14 y 15 años (del PSOE). Otras empeoran el proyecto, como la que exige autorización judicial para la reversión al sexo biológico (PSOE), y sobre todo la que quiere convertir la indeterminada infracción del artículo 17 en delito (Más País).

Decía al principio que creía en la buena intención de los promotores de esta Ley. Pero la falta de respeto al procedimiento ordinario, a los informes de los órganos consultivos y a la buena técnica legislativa, revelan una indiferencia total hacia las personas afectadas por esta Ley, que son además especialmente vulnerables. Después dirán que no se podía saber.

9 comentarios
  1. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    El escándalo de la ley “ solo si es si” , se ha producido porque sus efectos han sido inmediatos. Para el resto de muchas leyes aprobadas, tardará un tiempo que va ocasionar un enorme daño social sin posibilidades de corrección.
    En el muy buen post de Matilde Cuena Casas sobre la okupación, está incluida una respuesta mía con el artículo que publiqué sobre el fracaso en Cataluña del control de alquileres. “El problema es que , buena parte de nuestro sector informativo más influyente, está demostrando continuamente y especialmente ,en temas de interés social , unas carencias de profesionalidad e independencia y de compromiso con el interés general y los fundamentos de un sistema democrático, graves . La población acaba indefensa y con un coste social enorme , como en lo que afecta a la vivienda . De nuestro artículo sobre el control de alquileres : un desastre previsible , os entresaco lo siguiente :
    “El problema de un político no es lo que cobra, sino el daño que hace a la sociedad cuando es un incompetente “.
    “ Es muy importante, si quieren solucionar los problemas “reales y básicos ” de la sociedad (no solo los electorales de los gestores políticos), evaluar el coste de las leyes y también hacer un seguimiento de sus efectos. Porque, unos y otros, recaen sobre los ciudadanos.
    La publicidad inicial que recogen los medios en primera página, en España, luego no coincide con sus frustrantes resultados, pero estos no tienen la misma difusión.
    Eso permite que se vayan reproduciendo las promesas políticas sin que su incumplimiento genere responsabilidad alguna ni incluso coste electoral, cosa que no sucede en nuestra vida privada en caso de incompetencia y fraude a los consumidores”.
    https://www.notariosyregistradores.com/web/secciones/opinion/control-alquileres-desastre-previsible/

    Responder
    • Segismundo Alvarez Royo-Villanova
      Segismundo Alvarez Royo-Villanova Dice:

      Totalmente de acuerdo. El problema de esta Ley es que sus efectos se verán años, quizá décadas después, y los daños serán enormes. Por eso me parecía importante aprovechar la Ley de libertad sexual para llamar la atención sobre ésta. Pero en realidad la única esperanza es que los médicos y psicólogos se movilicen contra una teoría científicamente aberrante.

      Responder
  2. Félix Zubiri
    Félix Zubiri Dice:

    Excelente artículo y magnífico análisis del problema. ¿Tendremos que tratar en la edad adulta por arrepentimiento a quienes han cambiado de sexo en la adolescencia?

    Responder
    • Segismundo Alvarez Royo-Villanova
      Segismundo Alvarez Royo-Villanova Dice:

      Sin duda sucederá esto en muchos casos. De hecho ya sucede e incluso advierten de la necesidad de explorar vías alternativas a la terapia afirmativa algunos conocidos transexuales como Miquel MIssé

      Responder
  3. DANIEL IBORRA FORT
    DANIEL IBORRA FORT Dice:

    ¿ Por qué los dirigentes políticos y los medios más influyentes no se están preocupando de solucionar problemas que afectan al núcleo de la economía y a los ciudadanos ( no están en sus programas como preferentes) , como la crisis demográfica, la viabilidad del sistema de pensiones y del estado del bienestar, la reproducción de las pandemias, la independencia energética y la crisis futura que en este campo tendremos si no toman decisiones eficientes, el imparable crecimiento del déficit y de la deuda pública, el empobrecimiento de las nuevas generaciones que no van a poder acceder a un trabajo ni a una vivienda dignos, como las generaciones anteriores ni de la pérdida de competividad de la producción de la UE con los efectos evidentes sobre el nivel de vida y libertad de la población, que tienen una fecha más próxima y también son previsibles y cuantificables ? Y muchos más. ….¿Será ,tal vez porque absorben porcentajes mayores del presupuesto que impiden ampliar el estado clientelar, son más complejos y necesitan una mayor competencia, son menos divertidos y sirven para distraer a la ciudadanía creando la apariencia de que están haciendo una gestión “ avanzada , original y progresista”?

    Responder
  4. Javier Trillo
    Javier Trillo Dice:

    Muy buena reflexión Segis. En la misma línea, recomiendo la lectura del libro de Abigail Shrier “Un daño irreversible”, la locura transgénero que seduce a nuestras hijas. Editorial Deusto. Aviso: no es políticamente correcto!

    Responder
  5. JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA
    JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA Dice:

    El trabajo y las remisiones que hace, es excelente.
    La cuestión es que se mueve (nos movemos) en parámetros de racionalidad, de lógica, de aceptación indubitada de los hechos (en definitiva, de la verdad científica). Y todos los bárbaros (balbuceantes es su significado) están ahí. Barbari ad portas (Bárbaros en las puertas). Y apoyados por el interesado, también bárbaro, clientelismo político de los nuevos césares, los jefes de partidos políticos que unieron con desprecio del Estado de Derecho, el teórico Legislativo y el omnipresente Ejecutivo, en fusión a las órdenes de los nuevos caudillos. Atacando el Judicial, como cabía esperar. Todo ello en la ceremonia de la confusión de donde siempre rascar y ganar. Y compradas las voluntades académicas, periodísticas, dominando así la comunicación pública, prosiguen su tiranía en un contexto de apatía social provocada. Y pocos resisten, con lo que estas ideologías de vendedores de circo tienen todas las oportunidades, sin que de momento se vea otra reacción que la que tuvieron los monjes medievales al salvar los libros

    Responder
    • Segismundo Alvarez Royo-Villanova
      Segismundo Alvarez Royo-Villanova Dice:

      Gracias Eugenio. Yo no soy tan pesimista. Yo creo que son (somos) muchos los que intentan distinguir las voces de los ecos y mantener los progresos que la ciencia y la democracia han ido aportando. En concreto en este tema yo creo que se ha llegado al límite del péndulo y que esta de vuelta a una posición más normal, aunque el Gobierno no se haya enterado.

      Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *