La proposición de ley de reforma de los nombramientos del PP: en la buena dirección

 

Después del bochornoso espectáculo institucional protagonizado por nuestros partidos políticos a cuenta de la renovación del Tribunal Constitucional -con acusaciones cruzadas de golpes de Estado y declaraciones populistas por parte de representantes del Gobierno y del PSOE sobre la supuesta falta de límites del Poder legislativo-  y una vez alcanzado por unanimidad el acuerdo en el Consejo General del Poder Judicial para nombrar a sus dos candidatos al TC es el momento de reflexionar sobre el futuro de esta institución, muy gravemente dañada por todo lo ocurrido..  Aunque el CGPJ no es el Poder Judicial, sí es su órgano de gobierno, y para la mayoría de la ciudadanía las luchas partidistas vividas en su seno reflejan las luchas partidistas sobre el control político de la Justicia, perjudicando de forma muy negativa la imagen que de los jueces y tribunales tienen los españoles de a pie. La repetición de consignas desde instancias gubernamentales y mediáticas sobre el supuesto carácter conservador de los jueces y magistrados refuerza la impresión de una falta de profesionalidad y de imparcialidad que, no siendo cierta en la inmensa mayoría de los casos, ha calado en la opinión pública. En todo caso, si algo está claro es que el sistema tradicional de reparto de cuotas partidistas en el CGPJ sencillamente ha reventado.

La actitud del PP contraria a la renovación de la institución desde hace cuatro años en base a argumentos no sólo cambiantes sino también profundamente equivocados también ha revelado que el principal partido de la oposición no ha sido capaz de desprenderse de un marco mental anticuado y muy perjudicial para la buena salud de las instituciones en general y de la separación de poderes en particular. Efectivamente, para el PP el problema no ha sido tanto el reparto partidista de las instituciones -al que no ha puesto reparo alguno cuando le beneficiaba- sino entre quienes había que repartirlas. Lo cierto es que tanto el PP como el PSOE han prometido desde la oposición despolitizar el CGPJ pero no lo han hecho nunca al llegar al Gobierno. Esto nos da una idea la dificultad que tienen los políticos españoles para concebir una Justicia profesional e independiente que, llegado el momento, les trataría como a cualquier otro ciudadano.

De ahí que la proposición de ley presentada por el PP para despolitizar el CGPJ sea una buena noticia, en la medida en que pone negro sobre blanco una propuesta concreta de reforma que va en la buena dirección. Sin duda, sería mejor que, al mismo tiempo, procediese al desbloqueo del CGPJ tal y como ha pedido reiteradamente el comisario de Justicia de la Unión Europea (primero renovar e inmediatamente reformar) a ser posible con perfiles que ya respondiesen a lo que pretende el texto normativo presentado. En todo caso, es importante resaltar que estamos ante una propuesta de despolitización seria y alineada con las recomendaciones realizadas tanto en el informe del Estado de Derecho de la Unión Europea como por el Grupo de Estados Europeos Anticorrupción (GRECO) o la Comisión de Venecia. Básicamente, se devuelve a los jueces y magistrados la potestad de nombrar a los 12 vocales del CGPJ de procedencia judicial, tal y como ocurría antes de la reforma de la LOPJ de 1985.  Como es sabido, esta forma de elección suele ser criticada por considerar que entraña un riesgo de corporativismo judicial y,  adicionalmente, el riesgo de que la asociación judicial hoy por hoy mayoritaria y afín al PP, la Asociación Profesional de la Magistratura, acabe copando la mayor parte de los puestos.

Dicho lo anterior, hay varias fórmulas para evitar que esto ocurra, aunque probablemente el detalle deba dejarse a un desarrollo reglamentario posterior. En ese sentido, se prevé que reglamentariamente se contemplen medidas para garantizar la proporcionalidad entre los jueces asociados y los no asociados. Como es sabido, la mitad de la carrera judicial no se encuentra afiliada, pero es indudable que la posibilidad de que una asociación judicial bien organizada imponga “listas informales” (es decir, solicite que sus afiliados voten siempre a los mismos candidatos que tendrían así asegurada su elección) es muy real: el lamentable papel jugado hasta ahora por las asociaciones judiciales alineadas con el PP y el PSOE que han actuado como correas de trasmisión de estos partidos y como agencias de colocación de sus afiliados aconseja tomar precauciones.

Para evitarlo se establece un umbral relativamente pequeño de avales para poder presentar una candidatura (25), una circunscripción electoral única, el principio de “un juez, un voto”,  el voto presencial con prohibición del voto delegado (que favorece a los candidatos asociados) y se limita a 6 el número de candidatos por elector, con el fin de evitar que se impongan listas asociativas completas de 12. No obstante, sería conveniente permitir el voto electrónico, que permitiría aumentar la participación y también suprimir requisitos para ser elegible, como la reserva de plazas a magistrados del TS (2) o magistrados con 25 años de antigüedad (3): se trata de que haya buenos candidatos procedan de donde procedan. Otras medidas contenidas en la propuesta como prohibir las candidaturas de los jueces y magistrados que hayan estado en política en los últimos cinco años o la regulación de las puertas giratorias entre política y justicia me parecen razonables, aunque quizás se quedan aún un poco cortas.

En definitiva, es un paso en la buena dirección. Si además se desbloquease el CGPJ los argumentos del Gobierno y de sus aliados para oponerse a este tipo de reforma serían muy débiles. En todo caso, es muy necesario que tengamos un debate mínimamente serio sobre qué tipo de órgano de gobierno del Poder Judicial queremos.

Artículo publicado en El Mundo 

 

 

 

1 comentario
  1. Manuel Villa
    Manuel Villa Dice:

    Todo el que quiere intervenir en los nombramientos de los Vocales del CGPJ quiere, de algún modo, mangonear el CGPJ. En muchos comentarios he dejado claro que soy partidario del SORTEO entre los candidatos que cumplan con los requisitos para desarrollar la función de Vocal: avales, años de ejercicio, etc… Lo de la memoria que se menciona en la actual LOPJ lo considero fuera de lugar. ¿Por qué no se habla del SORTEO? Porque se quiere mangonear. Las ventajas del SORTEO son claras: la renovación se hace en tiempo, no hay controversias entre los partidos políticos y no hay mayor independencia que la que da el SORTEO. Los jueces ponen sentencias, por lo que la función de Vocal la podrán desarrollar con solvencia. Un Vocal tendrá su ideología, pues es inevitable, pero lo que se le exigirá es que sea profesional y ahí es donde los compañeros que avalen su candidatura tienen su responsabilida. ¿Dejar el tercer poder del Estado al azar? ¿Y no hay azar en el juez que le toca a uno en un asunto que afecta a la economía o la libertad de uno? Para los otros 8 vocales también se puede votar la lista que salga de su sorteo. Se ha de tener el compromiso de los 3/5 del Congreso y 3/5 del Senado.
    Paso a los comentarios sobre aspectos de la entrada en el Blog:
    «si algo está claro es que el sistema tradicional de reparto de cuotas partidistas en el CGPJ sencillamente ha reventado.» ¿Cuántos años necesitan los partidos políticos para convencerse de que el sistema de la LOPJ 6/1985 no sirve?
    «La actitud del PP contraria a la renovación de la institución desde hace cuatro años» Ha permitido mantener la separación de poderes en cuanto al poder judicial se refiere.
    «De ahí que la proposición de ley presentada por el PP para despolitizar el CGPJ sea una buena noticia, en la medida en que pone negro sobre blanco una propuesta concreta de reforma que va en la buena dirección.» ¿La proposición del PP despolitiza el CGPJ? Lo que hace la proposición es trasladar la confrontación política de los partidos políticos a las asociaciones judiciales. No veo la proposición en la buena dirección. El vocal del CGPJ le deberá su nombramiento a la asociación que lo apoye. Además, veremos en el Congreso que recorrido tiene la proposición del PP.
    «esta forma de elección suele ser criticada por considerar que entraña un riesgo de corporativismo judicial» Es por lo que se hizo la LOPJ 6/1985, para eliminar el «Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como». El PP ha tenido mayorías para modicar la LOPJ 6/1985 y no lo ha hecho porque permite el mangoneo.
    «Si además se desbloquease el CGPJ los argumentos del Gobierno y de sus aliados para oponerse a este tipo de reforma serían muy débiles.» Una pensamiento algo cándido sobre el totalitarismo del Gobierno actual. No hay más que ver como ha copado el puesto de Vicepresidente del TC. Este Gobierno hizo la LO 4/2021 que según la terminología del Gobierno es una Ley Vicaria. Siempre que se aplique hará daño y no se entiende como el TC no la ha declarado ya inconstitucional. Incluso el propio Gobierno cuando vió que le hacía daño en sus intereses espurios para controlar el TC sacó la LO 8/2022 reconociendo en su explicación de motivos que la LO 4/2021 era inconstitucional al eliminar la capacidad que la CE reconoce al CGPJ para nombrar a dos miembros del TC. En esa LO 8/2022 el Gobierno le fijaba al CGPJ un plazo de tres meses para nombrar a los dos miembros del TC. En la fecha de la LO 8/2022, un miembro del TC causó baja por enfermedad y correspondiendo al PP el nombramiento del sustituto -de lo que no se ha hablado en los medios de comunicación- el bloqueo se ha ejercido por el PSOE. Han machacado los medios de información, públicos y concertados, con el bloqueo de la renovación del CGPJ pero del sustituto en el TC, todos calladitos. El plazo de tres meses que le impusieron por ley al CGPJ no rige para el Gobierno en el caso del sustituto en el TC. Ya han pasado cinco meses y no parece que tengan intención de cumplir lo que le imponen a otros. La CE, dado que tenemos dos partidos para alcanzar los 3/5, fija el control del TC por nueve años del Gobierno que le toque la renovación del tercio compuesto por el CGPJ y el Gobierno. Es en ese tercio donde no hay paridad en los miembros a nombrar. Si se quiere un CGPJ independiente, la alternativa es el SORTEO.

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