¿El desmantelamiento del Estado democrático de Derecho en España?

Aunque algunos me llamarán catastrofista, creo que no exagero si digo, tras oír las exigencias de Carles Puigdemont para permitir la investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno, que lo que está pidiendo es el desmantelamiento del Estado democrático de Derecho en España tal y como lo consagró la Constitución de 1978. O, si se prefiere, el reconocimiento de que no tenemos un Estado de Derecho digno de tal nombre, que es la tesis de los independentistas catalanes desde el fracaso del Procés.

En ese sentido, no deja de ser paradójico que para frenar un Gobierno del PP con la ultraderecha de Vox que podía poner en riesgo los avances conseguidos después de terminar la dictadura, hace ya la friolera de 45 años, haya que recurrir a otro partido de ultraderecha xenófoba, cuyos vínculos con Putin se están investigando, que comparte grupo político con Vox en el Parlamento europeo, que está liderado por una persona que, con además de mostrar rasgos evidentes de mesianismo, es un prófugo de la Justicia española que se considera a sí mismo como “un exiliado” perseguido por un Estado antidemocrático y autoritario. Y justo en el momento en el que el independentismo es más débil en Cataluña. Un caso digno de estudio donde los haya.

Conviene recordar que la posibilidad de que se considere un acuerdo con un partido de estas características, desgraciadamente, no es infrecuente: tenemos muchos ejemplos en Europa, cada vez más. Pero merece la pena detenerse en las particularidades del caso español, que considero único por distintas razones que se pueden resumir muy brevemente en una: que se impulse desde un partido socialdemocráta que aspira a liderar una alianza progresista después de haber fracasado rotundamente un intento de secesión unilateral protagonizado por ese mismo partido.

A mi juicio, es anómalo que este posible acuerdo se presente como una oportunidad para revalidar un gobierno “progresista” en la que no sólo se integrarían partidos tan profundamente conservadores como el PNV sino un partido como Junts, de cuyo ideario xenófobo no podemos dudar, dado que sus líderes hacen pública ostentación del mismo. Que esta xenofobia se manifieste contra los españoles -particularmente contra los catalanes descendientes de la inmigración de las regiones más pobres de España- no la hace menos odiosa, particularmente si se tiene en cuenta el perfil de los votantes de este partido, mayoritariamente de clase alta o clase media alta.

Tampoco cabe dudar que se trata de un partido supremacista, en el sentido de que sus dirigentes proclaman a quien lo quiera oír que los catalanes “de pura cepa” (el equivalente al “francés de souche” de Le Pen, para entendernos) son superiores al resto de los españoles, que serían más incultos, más atrasados, más vagos, más corruptos y, por tanto, más proclives a formas autoritarias de gobierno, casi de manera genética. De manera que la independencia liberaría a Cataluña de el engorro de estos conciudadanos “inferiores” con los que hay que redistribuir parte de la riqueza de los buenos catalanes (el famoso “España ens roba”). En cuanto al historial de corrupción, baste recordar que son los herederos de la extinta Convergencia i Unió y los hijos políticos de Pujol. Pero aunque no nos remontemos tanto, ahí tenemos el reciente caso de Laura Borrás, inhabilitada como Presidenta del Parlament catalán por un caso de corrupción puro y duro.

Pero, y esto es quizás lo que más me preocupa en este momento, que es un partido profundamente iliberal, y por tanto, contrario al Estado democrático de Derecho y sus reglas, es decir, contrario a la idea esencial en una democracia liberal representativa de que el poder democrático está sujeto a límites, empezando en nuestro caso  por los recogidos en nuestra Constitución. Para situarnos, Junts está más cerca de la Lega Norte, de le Pen, de Fidesz o de Fe y Justicia y desde luego de Vox que de partidos como el PSOE y el PP con todos sus innumerables defectos.

El que en España esta realidad no se vea así es para mí un misterio. Que no lo vea un partido como Sumar, o los partidos que lo integran, es comprensible hasta cierto punto. Para la izquierda “a la izquierda del PSOE” -me encanta el eufemismo- el nacionalismo periférico siempre ha tenido un aura romántica, por su legendaria (nunca mejor dicho) oposición al franquismo y también porque en algún caso se puede ver como la herramienta más útil para erosionar la Constitución de 1978.  Para otros es, simplemente, la mejor opción para que no gobierne “la derecha” aunque esto exija, paradójicamente, gobernar con la derecha. Que no lo vea un partido socialdemocráta como el PSOE creo que sólo se justifica por puro oportunismo, al menos por parte de los que mandan en el partido, o para ser más exactos, del único que manda en el partido. ¿Estaría escribiendo esta tribuna si los votos de Junts no fueran necesarios para la investidura de Pedro Sánchez? Creo que no.

Por el contrario, el que tampoco se vea así fuera de España no es un misterio, sino algo perfectamente comprensible. En primer lugar, por una falta de conocimiento profunda del funcionamiento institucional real del país y de su democracia que pocos periodistas e incluso expertos pueden tener de un país que no es el suyo. En segundo lugar, por la pervivencia de los mitos políticos y culturales a los que todos los seres humanos somos tan adictos, especialmente por lo cómodos que resultan. Esto es particularmente cierto en el caso de los medios anglosajones, cuya condescendencia hacia las democracias del sur de Europa carece de justificación alguna, visto lo visto tanto en el Reino Unido y como en USA. Pero también por la diligencia (y el dinero público) usado por los independentistas para promocionar su causa: en el momento de escribir estas líneas hay una exposición en el Parlamento europeo denominada “Contribución de Cataluña al progreso social y político de Europa” que incluye una explicación del 1-0 en términos nacionalistas. Frente a esta propaganda insistente (bien explicada por Juan Pablo Cardenal en su libro “La telaraña: la trama exterior del procés”) ha habido una total dejación de funciones por parte del Estado español para defender nuestro Estado democrático de Derecho, primero por incompetencia o por comodidad, con el Gobierno de Mariano Rajoy, y después por oportunismo, con los de Pedro Sánchez -salvo el breve lapso en que Borrell estuvo al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores, para ser honestos-.

Tampoco (aunque sea para merecer la etiqueta de “equidistante”) quiero dejar de hacer referencia al lamentable papel del PP en todo este sainete, desde su predisposición a reunirse con Junts -reconvertido para la ocasión en un partido de centro derecha perfectamente homologable, en palabras de Gonzalez Pons- hasta sus pactos con Vox, nombramientos surrealistas con banderas franquistas incluidos. Difícil que con este bagaje se pueda liderar una oposición responsable en defensa del Estado de Derecho de forma coherente, es inevitable que te saquen el “Y tú qué”. Por otra parte, su contribución al deterioro institucional en España ha sido notable, lo que lastra notablemente su posición, ya se trate del bloqueo del CGPJ o de su afición a participar en el reparto de cromos institucional presentando candidatos muy discutibles por su falta de independencia siempre que tiene la ocasión.

Llegados a este punto, creo que es imprescindible hacer una reflexión como país. ¿De verdad el precio de una investidura, sea de quien sea, tiene que ser reconocer explícitamente que España no es un Estado democrático de Derecho homologable a los más avanzados del mundo, como dicen los rankings internacionales? ¿De verdad tenemos que privarnos de los instrumentos jurídicos y políticos que permiten su defensa frente a los que lo pongan en riesgo? ¿Retorcer el Derecho en la mejor tradición de Carl Schmidtt, jurista fascista -de los de verdad- para que sirva siempre al Poder? ¿Tenemos que equiparar al sr. Puigdemont con los exiliados republicanos de de la Guerra Civil? ¿A los prisioneros del procés con los prisioneros políticos del franquismo?

Soy la primera que desde hace muchos años vengo señalando los muchos fallos que nuestra democracia y nuestro Estado de Derecho tienen. Sencillamente porque, como todos, siempre  quedan lejos del ideal constitucional al que hay que aspirar: el ser frente al deber ser, la política de los seres humanos se construye sobre esa dicotomía y es inevitable. Pero de eso a que nuestro Gobierno o nuestros partidos reconozcan -a cambio de unos votos- que lo que tenemos es lo que cree el señor Puigdemont -un Estado no democrático- hay un trecho que no podemos transitar. Yo, en particular, me niego y confío en que otros muchos españoles también. No podemos pasar de una democracia liberal a una iliberal por un puñado de votos. Si lo hacemos, habremos consentido la demolición de nuestro Estado democrático de derecho tal y como fue configurado en 1978.  No nos engañemos.

Publicado originalmente en El Mundo

9 comentarios
  1. Mariano Yzquierdo
    Mariano Yzquierdo Dice:

    Excelente, Elisa. Ojalá solo pudiera la situación calificarse de patética. Lo peor es que además es dramática.
    Por cierto, es llamativo que el Tribunal que condenó a Laura Borrás propone el indulto parcial ¡¡en la misma sentencia!! Patetico, sí. Dramático, también. Y además, muy podrido.
    Es importante la aportación que Hay Derecho está haciendo en estas semanas tan trascendentales.

  2. Agustin
    Agustin Dice:

    Si, suscribo la mayoría de lo expuesto en el artículo. Y no se entiende que el PP estuviera de acuerdo en reunirse con Junts para lograr la investidura y ahora cargue contra el PSOE por hacer lo mismo … el PP cuesta abajo y sin frenos …. como un pollo sin cabeza …
    Y respecto a los posibles indultos (o amnistía,) el PSOE podrá conceder hasta lo que le permita la ley (en caso contrario, hay mecanismos jurídicos para evitarlo). Eso de que España se rompe … se quiebra por favor, seamos serios … Llevan 4 años el PP y Vox con la misma cantinela (porque no tienen mas proyecto político), todo esto es su tapadera, su cortina de humo …
    Alguien sabe cual era el programa político del PP si hubiera llegado a gobernar ???
    Cero patatero, …. Sólo insistir en los independentistas, Puigdemont y Bildu …
    Y que pasó en las elecciones ???
    Que la gente no se ha creído este relato.
    Así que seguir insistiendo en el España se rompe y quiebra del Estado … por favor, que está todo bien armado jurídicamente … y esto solo vale para que el PP y Vox sigan con lo mismo (porque no tienen más que ofrecer … ni propuestas de ninguna clase).
    Así que que sigan … que no les va a votar ni Perico los Palotes …

    • Lole
      Lole Dice:

      En el tema de los indultos y amnistías, “lo que la ley permite” es condición necesaria pero no suficiente para que esas propuestas puedan ser aceptables para el interés general. Y no puede ser aceptable indultar (menos aún, amnistiar) a alguien que ha cometido actos tan graves, que no ha manifestado arrepentimiento y que ha proclamado su intención de volver a hacerlo.

  3. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Muy pocos medios ( la independencia y la solvencia no abundan) se plantean los efectos de la continuación de un gobierno de Sánchez con los socios y apoyos de la anterior legislatura.
    Es un gobierno inviable y de enorme coste para la democracia, la economía y los ciudadanos..
    ¿Apoyarán los nacionalistas leyes contrarias a su programa?¿ Con cuantos votos cuentan para la reducción del gasto público , del déficit y del endeudamiento o las reformas estructurales que nos exige la UE?
    Sánchez, si continúa dependiendo de los mismos socios, no podrá cumplir los compromisos de una unión política en la que sus miembros han de tener un nivel mínimo de calidad democrática.
    La independencia judicial es clave y no la quieren implantar a pesar de las advertencias y amenazas de la UE
    La continuidad del mismo gobierno compromete no sólo la financiación de los fondos que están condicionados al cumplimiento “verificado” de reformas estructurales contradictorias con los programas de sus socios, sino, también, la continuidad en esta .
    No se tienen en cuenta estos retos ni el coste financiero, político, social y económico de la incompetencia de la gestión pública cuando tenemos tanto volumen de deuda y tan escasos proyectos sólidos que aseguren su devolución.

  4. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Hay una reforma que es prioritaria y que nos veremos obligados a ejecutar ante la insostenibilidad del Estado..
    Cataluña es el caso más grave de un error histórico que es el responsable de gran parte de los problemas que tenemos , el desarrollo de nuestro estado autonómico.
    El sistema autonómico (que si se reconvierte nos parece tan fundamental como el resto de administraciones), tal como evolucionó, sin orden ni control, se ha acabado convirtiendo en un sistema obsoleto, ineficiente, ruinoso para los ciudadanos y fuente de escándalos continuados al aflorar, sin descanso, todo tipo de casos de despilfarro de recursos, de corrupción y de incompetencia en buena parte de nuestra geografía..
    Dada la insostenibilidad del estado , el ajuste del gasto público más intenso y próximo de lo que pensamos, nos obligará a un nuevo modelo » sostenible» ,diferente al que actualmente tenemos. Entonces tendremos que volver a la obligación que nos comprometimos y no debimos abandonar, ajustar nuestro régimen autonómico a las funciones que tendrán las autonomías después del proceso de unificación

  5. Juan Ignacio Pajares
    Juan Ignacio Pajares Dice:

    Es gravísimo lo que está pasando. (Uno echa la vista atrás, y ve todo lo que han hecho estos tipos, y lo que pretenden hacer para llegar al gobierno, y uno se queda atónito).
    De Pedro Sánchez (y todos sus acólitos) no se puede esperar nada. Estos tipos venden a su madre por mantenerse en el poder. Un tipo que cinco minutos antes dice una cosa, y luego la contraria, sin que se le caiga la cara de vergüenza.
    Y que decir del papelón que está haciendo María Jesús Montero (¿y usted es andaluza?), Marlasca (ha perdido el norte desde hace muchos años), etc., o la misma Margarita Sánchez, como esta señora, toda una Magistrada del Tribunal Supremo, permanece un minuto más en esta vergüenza de Gobierno en funciones. ¡Hay que tener algo, aunque sea un poquito de dignidad! Lo que está ocurriendo en España sólo pasa en las repúblicas bananeras. ¡Veremos a ver el papelón que hace en todo esto el Tribunal Constitucional!
    No creo que esto se pueda parar desde dentro del PSOE, pues todos están puestos a dedo y quieren seguir mamando de la teta. Por tanto, corresponde que la sociedad civil se manifieste contra estos sinvergüenzas. ¡Hay que tener cara dura para decir que el PP quiere dar un golpe de Estado! No he ido en mi vida a una manifestación, pero tengo la intención de acudir a la que está convocada para el 25 de septiembre. Saludos.

  6. albert comellas
    albert comellas Dice:

    Dejando aparte las consideraciones sobre el posicionamiento político de Junts (pel cash, para los amigos) y del farsante del President Carles Puigdemont (pidiendo la cobertura de la ley para sí mismo pero negándola para los demás), me parece increíble que se plantee en los términos presentes amnistía por votos. Otro cambalache más, vergonzoso, pero uno más de los que minan el objetivo, siempre en el horizonte de cualquier sociedad pero muy difícil de alcanzar, de llegar a ser un estado de derecho.

    • Juan Ignacio Pajares
      Juan Ignacio Pajares Dice:

      Totalmente de acuerdo, Albert.
      Ayer lo explicó meridianamente claro Redondo Terreros en el telediario de la noche en A3. Es inadmisible e intolerable el mercadeo consistente en compra siete votos por una amnistía.
      Y, yo me pregunto o añado, ¿cuál es la diferencia entre una banda organizada de delincuentes o malechores y la negociación que está llevando a cabo este gobierno?

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