La difusión (gratuita y en tiempo real) del conocimiento jurídico.

Debemos congratularnos de que este blog esté adquiriendo el reconocimiento debido. Como señaló el profesor Juan Sánchez-Calero Guilarte en el post de su propio blog, de 1 de septiembre de 2011 (“De vuelta”. http://jsanchezcalero.blogspot.com/), “la abundancia de blogs de calidad que tratan sobre problemas mercantiles españoles tiene un significado evidente: se consolida una forma distinta de escribir, leer y opinar sobre nuestra materia. Una tendencia que tiene en el ámbito académico su principal expresión. Algunos (pocos) ya se han dado cuenta de éstos, mientras que otros …”. Podríamos citar otros blogs de contenido similar, como los del profesor Jesús Alfaro Aguila-Real (http://derechomercantilespana.blogspot.com/), o, por citar otro de Derecho Administrativo, el de José Ramón Chaves, “Sevach” (http://contencioso.es/). En cuanto al Derecho en general, puede verse el blog para abogados legaltoday (http://www.legaltoday.com/). Un blog te lleva a otros.

 

La blogosfera es una fuente inagotable de conocimientos, en este caso jurídicos y, por tanto, debemos congratularnos, de que los más doctos nos ofrezcan, de forma gratuita y en tiempo real, sus opiniones y experiencias.

 

Esperemos que todos se den cuenta de que se puede compatibilizar perfectamente la transmisión de conocimientos a través de este medio (la blogosfera, bien mediante blogs individuales, bien colectivos) y la de la transmisión en publicaciones convencionales.

 

Estos blogs son un instrumento en tiempo real que sirven de avanzadilla para adelantar ideas sobre temas candentes, para realizar comentarios de urgencia sobre nuevas normas, sobre todos las más polémicas. Se echa en falta, a mi juicio, una valoración de urgencia sobre normas tan injustas como la reciente ley de medidas de agilización procesal, que diseña, especialmente en lo contencioso-administrativo, una justicia para ricos. La abogacía parece guardar silencio sobre la misma, mientras que la institución del Defensor del Pueblo,  en el Resumen del Informe a las Cortes Generales correspondiente al año2010, haindicado lo siguiente:

 

“Esta Institución debe llamar la atención sobre un riesgo añadido al que se enfrentan las medidas de reforma en marcha o proyectadas. Ante la evidente disminución de los recursos públicos disponibles para cubrir los gastos de la administración judicial, resultaría una equivocación acudir para la solución de todos los problemas a reformas legales, como las mencionadas tendentes a la agilización procesal, que inevitablemente pueden incluir alguna limitación en el conjunto de garantías de las que son titulares las personas o colectivos que comparecen ante la justicia. Es decir, debiera evitarse avanzar hacia un escenario en el que, sin haber resuelto los problemas de cobertura de las necesidades materiales del sistema judicial, se hubiera al mismo tiempo minorado el número de recursos jurídicos de los que hoy dispone la ciudadanía”.

 

 

Recortes en educación o el mal padre de familia

Desde una perspectiva de economía doméstica, si un buen padre de familia tiene que pagar una interna, un jardinero, un chofer, viajes de ski, vacaciones en la playa, comida, agua y luz y no tiene suficiente, lo normal es que priorice sus necesidades y decida reducir interna, jardinero, chofer, viajes de ski y posiblemente vacaciones en la playa, pero nunca dejará de pagar la luz, el agua o la comida si puede evitarlo.

Los políticos, sin embargo, tienen unas prioridades curiosas, se mantienen gastos sorprendentes (por no decir inútiles, pues útiles deben de ser para el que los mantiene), pero como no hay para todo y hay que cortar por algún sitio, empecemos por la luz – equivalente, para mí y para el ciudadano corriente, a servicios fundamentales como son la sanidad y la educación – eso sí, manteniendo los viajes de ski que en mi paralelismo equivaldrían, por lo superfluo, a las distintas embajadas que las comunidades autónomas tienen para su representación en Madrid (para citar dos, sin ánimo de nada: el Instituto de Fomento de Murcia en Madrid o la Plataforma de Relación con la Ciudadanía Andaluza de la Junta de Andalucía, pero hay muchas más).

En Derecho Romano, el “pater familias” tenía dominio sobre su cosas y las de su familia; en contrapartida su obligación era ser buen administrador, justo y correcto, y precautelar sobre las cosas y situaciones del patrimonio familiar; es decir, tenía que ser un buen padre de familia. De igual manera, el Estado, que tiene dominio sobre muchas esferas públicas de repercusión directa en las vidas de sus ciudadanos, debe velar por el bienestar, el patrimonio y los derechos y obligaciones de éstos. El gobierno del país, el de una comunidad y el de cualquier administración pública, debería tener como única misión dar servicio a sus administrados, y posiblemente, una vez resuelta la seguridad interior y exterior, la sanidad y la educación deberían de ser las siguientes prioridades, es decir, la luz y la comida en un ejemplo familiar.

Hemos ampliado los presupuestos del Estado y la deuda del país; se ha manejado más dinero desde la esfera pública, pero no para mantener, ya no digo mejorar, los servicios básicos de nuestra familia – la comida, el agua, la luz – sino para desarrollar otras líneas de gasto quizás muy importantes para sostener el ritmo de vida del mal padre de familia pero no para atender las necesidades de sus hijos/contribuyentes.

¿Dónde está el principio de “gestionar con la diligencia de un buen padre de familia” que figura en nuestro código civil art.1094, 1104 o 1.903 in fine? ¿Por qué no se aplica en la esfera política? Dejando aparte polémicas sobre lo machista o no – “buen padre” y no “buena madre” -, en nuestro derecho aparece como un modelo de conducta, normal y ordinario, exigible a un buen padre de familia y por extensión a un buen gestor. Y se utiliza como principio de equidad en los códigos de buen gobierno corporativo desde la época del Informe Olivencia (conferencia de Manuel Olivencia para presentar su informe. Y si apuramos más, se trataría de un principio de derecho civil por lo que en el ámbito mercantil, al empresario, se le deba exigir incluso más rigor y conocimientos que a un simple buen padre de familia (“El estándar mercantil de diligencia: El ordenado empresario” de Isabel Ramos Herranz, ver reseña. ¿Qué son los políticos sino gestores de los intereses de sus votantes y por ende del dinero del Estado? ¿Ni siquiera les vamos a exigir la diligencia de un buen padre de familia? ¿Dónde está el necesario equilibrio entre lo que se gasta y lo que se necesita, el gasto público y las necesidades de los particulares? Es un equilibrio necesario para que el ciudadano pueda seguir confiando y respetando al Estado, queriendo pertenecer a la familia del diligente padre.

Las situaciones desequilibradas son fuente de problemas siempre. Los hijos se rebelan, las familias se desmiembran; aparecen movimientos como el 15 M, huelgas, protestas, economías paralelas; cuando no situaciones de crisis más importantes que producen iluminados o extremistas que vienen a resolverlas.

El padre Gobierno de nuestra familia ha perdido su diligencia, solo piensa en divertirse con sus amigos en cenas y fiestas de postín, se gasta en dinero en reuniones internacionales y en fastuosas fiestas con banqueros. Sigue comprando champagne para brindar con sus amigos. Mientras, nosotros – sus hijos – tendremos que dejar de estudiar y no podremos ir al médico. Y lo peor de todo es que el dinero que gasta el padre Gobierno lo hemos ganado y tenemos que seguir ganado nosotros – sus hijos -, se lo hemos dado con toda generosidad y todavía nos pide más. Eso sí, ahora tendremos que apañarnos y ganar más siendo más incultos y menos saludables.

Entiendo las limitaciones presupuestarias, la situación económica mundial y la nacional, las distintas burbujas, los cambios políticos, y mucho más, solo pido que se imponga un criterio de rigor y racionalidad a medio y largo plazo, el que se le pediría a un buen padre de familia.

 

Los indignados catalanes. A vueltas con el cumplimiento de las sentencias del Tribunal Supremo sobre el español como lengua vehicular en la enseñanza en Cataluña

Reconozco  que me da una cierta pereza volver sobre el tema del cumplimiento de la STS de 9 de diciembre de 2010 desde un punto de vista jurídico (desde un punto de vista más político ya lo traté en un anterior post) dado el escaso interés doctrinal que tiene el tema, precisamente por lo sencillo que es. Pero como me he comprometido con Antonio Cabrales y los amigos de NeG aquí va un pequeño análisis. Me disculpo de entrada con los juristas y especialmente con los administrativistas porque todo lo que voy a decir son cosas muy sabidas por cualquiera que haya pisado un aula en una Facultad de Derecho, incluso aunque sea la Facultad de Derecho de una Universidad española de las que no aparecen ni aparecerán jamás en ningún ranking serio.

En un Estado de Derecho las sentencias de los Tribunales hay que cumplirlas, salvo que se recurran y se suspenda su ejecución. Como las sentencias del Tribunal Supremo son irrecurribles por definición (dejemos a un lado los problemas derivados del planteamiento de un recurso de amparo, que aquí no hay) son firmes y hay que ejecutarlas. Además, cuando hay más de una constituyen jurisprudencia (en este caso hay dos similares). Esto quiere decir que vinculan a todos los Tribunales de Justicia inferiores y que tienen que aplicar la doctrina que en ellas se recoge siempre que conozcan de un caso similar.

Cuando el beneficiado por la sentencia, es decir, el que ha ganado el pleito (en nuestro caso los padres que quieren que sus hijos estudien en castellano en Cataluña) estima que el que ha perdido el pleito (en nuestro caso la Consejería de Educación de la Generalitat) no ha ejecutado adecuadamente el fallo, es decir, la sentencia, tiene derecho a  plantear un incidente de ejecución. El incidente de ejecución no es un nuevo pleito sobre el fondo del asunto -ni siquiera en España- sino simplemente un procedimiento muy corto y sencillo en el que el Tribunal al que se plantea el incidente (en nuestro caso el TSJ de Cataluña) valora, a la vista de las argumentaciones de las dos partes, si se ha producido o no el cumplimiento o de la sentencia en los términos previstos en ella. El Auto del TSJ de Cataluña de 28 de julio de 2011 que resuelve el incidente de ejecución relativo a la STS de 9 de diciembre de 2010 está aquí . Como es sabido, después de un pequeño malentendido propiciados por las declaraciones del Presidente del TSJ de Cataluña (sobre este tema nos podríamos extender pero realmente el post se haría demasiado largo) el Tribunal, en consonancia con el clarísimo fallo de la STS de 9 de diciembre de 2010,  considera que no basta con que se atienda la pretensión de los demandantes y que a sus hijos y solo a ellos se les respete el derecho a usar el castellano como lengua vehicular en la enseñanza, sino que hay que garantizar con carácter general que el castellano sea también una lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña, aunque obviamente deja a la Consejería de Educación la decisión sobre los medios a adoptar para conseguir este objetivo.

La sentencia del Tribunal Supremo de 9 de diciembre de 2010 que da lugar al incidente de ejecución puede consultarse aquí. Existe otra similar de 13 de diciembre que puede consultarse aquí.

Es importante recordar que todos los argumentos jurídicos (las sentencias de los Tribunales no entran en principio en los emocionales o de cualquier otro tipo, educativo, político, económico, etc.)  a favor y en contra de la legalidad de la situación actual de la enseñanza pública  en Cataluña (por simplificar, la denominada “inmersión en catalán”) ya han sido tratados y considerados por el Tribunal Supremo en su sentencia de 9 de diciembre de 2010 y, en el caso que nos ocupa, los argumentos jurídicos de la Generalitat y de su Consejería de Enseñanza  han sido  desestimados, dado que han perdido el pleito. Por esa razón,  en vía de incidente de ejecución no procede su reconsideración, es decir, ya no toca volver a hablar de este tema. El tribunal (en este caso, el TSJ de Cataluña por razones de competencia jurisdiccional)  dicta el Auto que resuelve el incidente de ejecución, se comunica a las partes, se cumple por la Administración demandada (Consejería de Educación) y a otra cosa.  Cabe un recurso  contra el Auto, que -por lo que leo en la prensa- ya se ha interpuesto, pero no es previsible, por la propia  naturaleza del  tipo de recurso de que se trata y por los argumentos que se manejan, que cambie el sentido del Auto. Básicamente porque parece que los argumentos abundan en la idea de la falta de jurisdicción o/y competencia del Tribunal Supremo para dictar ese tipo de sentencias, temas estos que se han dilucidado precisamente allí y han sido desestimados. Indudablemente puede hablarse de otros temas (falta de “legitimidad”,ya saben, un Tribunal español para un asunto nacional, la supremacía de la voluntad popular, esas cosas) pero por ahora este tipo de consideraciones, siendo muy interesantes desde el punto de vista político, no tienen ninguna trascendencia jurídica y menos con ocasión de un incidente de ejecución.

Efectivamente, si, por las razones que sean, políticas, lingüísticas, emocionales, económicas o de cualquier naturaleza, la Generalitat y el Parlament, y hasta los medios de comunicación y la sociedad civil organizada –sin entrar en valoraciones que nos llevarían muy lejos- no están de acuerdo con esta sentencia o con cualquier otra, lo suyo es intentar modificar, por los procedimientos establecidos en el ordenamiento jurídico, las disposiciones normativas vigentes que son las que ha aplicado la sentencia del Tribunal Supremo, teniendo en cuenta la   STC 31/2010 sobre el Estatut. Este es el procedimiento ortodoxo, por lo menos en los países donde existe un Estado de Derecho, porque desde luego hay otras fórmulas, como incumplir las sentencias o echarse a la calle a protestar, pero ya se quedan extramuros del Derecho. En conclusión, las sentencias hay que cumplirlas cuando son firmes e irrecurribles, gusten o no gusten, siempre que vengan de un Tribunal que tiene jurisdicción y competencia para dictarla. Y por ahora el Tribunal Supremo la tiene en Cataluña igual que en el resto de España.

¿Y qué ocurre si la Administración condenada a ejecutar una sentencia no lo hace? Para los que quieran profundizar, aquí tienen un estudio interesante sobre el incidente de ejecución de las sentencias de los Tribunales contencioso-administrativas de Santiago Garduño Cenizo. Para los que no tengan tiempo o paciencia y resumiendo mucho: se pide el cumplimiento voluntario por parte de la Administración (en esto estamos) y si la Administración persiste en el incumplimiento, como parece que va a ser el caso por las declaraciones emitidas por los responsables de la ejecución,  cabe la ejecución forzosa por el Tribunal (artículos 108 a 112 de la LJCA, Ley de la Jurisdicción contencioso-administrativa) que incluyen medidas como las multas coercitivas, la ejecución por sustitución, la ejecución subsidiaria, etc. Es decir, hay medios para ejecutar la sentencia que sin embargo, en casos como el que nos ocupa, resultan un tanto problemáticos dada la naturaleza del cumplimiento que se exige. Claro que para disculpar a la pobre LJCA tampoco es frecuente que se den este tipo de supuestos de rebeldía institucional.

Hasta aquí la parte jurídica, ya les avisé que era sencillita y hasta cierto punto aburrida. Pero por volver al título del post y no quedarnos cortos en el análisis, lo que realmente resulta preocupante es que las instituciones catalanas y una buena parte de la sociedad civil y la totalidad de los medios de comunicación catalanes se comporte como los “indignados”  que apoyan de forma resuelta el incumplimiento de las sentencias que les parecen “injustas”. En este sentido, no creo que a los cargos públicos les convenzan mucho los argumentos de los indignados cuando, por ejemplo, se plantan en un piso para impedir el desahucio acordado por un tribunal de justicia en base a que la gente tiene derecho a una vivienda aunque no pague el alquiler o la hipoteca. Y les aseguro que desahuciar a alguien es un sistema judicial y tan garantista como el español no es tarea fácil. Imagino que mandan a las fuerzas y cuerpos de seguridad competentes, en su caso los Mossos para garantizar el cumplimiento de las sentencias judiciales, como en Madrid.

Bueno, pues no parece que haya tanta diferencia entre los indignados que boicotean y tratan de impedir el cumplimiento de sentencias judiciales firmes y los responsables políticos que se plantan y deciden incumplir las sentencias judiciales, denunciando que “el sistema” (que a estas alturas ya no sabe si son los jueces malvados, Madrid, el nacionalismo español, el resto del mundo o la Historia) es perverso. O quizá sí, hay mucha diferencia. Se me ocurre que los indignados institucionales deberían plantearse la dimisión si tan poco les gusta ejercer sus responsabilidades. Porque entiendo que mandarle a la Consejera de Educación los Mossos resulta un poco fuerte…

Huelga por dos horas

Escribo este post a raíz de las abundantes noticias que están apareciendo en los medios sobre los recortes en educación en diferentes comunidades autónomas y especialmente en la Comunidad de Madrid donde se va a pedir un “sobreesfuerzo” de 2 horas lectivas semanales a los profesores.

Y para que podamos adivinar el efecto que en el medio plazo tendrán estos recortes quiero hacer un pequeño análisis sobre diferentes factores que afectan a la calidad de nuestro sistema educativo.

Para ello me voy a basar en las tan manidas calificaciones de PISA, pero en este caso partiendo de un estupendo informe del Ministerio de Educación en donde se analizan las calificaciones por Comunidades Autónomas (al menos para las 14 que han querido ser analizadas en detalle por PISA). Es curioso que se habló mucho del informe PISA internacional pero se ha hablado mucho menos de este informe PISA detallado para España. También he utilizado otro indicador, el abandono escolar, que en España tiene tintes dramáticos y que el Ministerio analiza en este informe.

Ambos indicadores, nota media en PISA y tasa de abandono escolar nos permiten comparar de una forma sencilla la salud del sistema educativo de las Comunidades Autónomas. Y lo que es más interesante nos permite ver la correlación que existen entre diferentes factores económicos y sociales para valorar el impacto que las medidas de nuestros políticos pueden tener en el mismo.

Y empezamos por el más evidente, el presupuesto. He utilizado el presupuesto en educación del año 2010 que nos proporcionan desde CCOO dividido por la población para obtener el presupuesto “per cápita”.  Y en el siguiente gráfico vemos la conclusión.

Relación entre presupuesto y nota media en PISA

Y la conclusión es… ninguna. Curiosamente no hay ninguna relación aparente entre el gasto en educación y la nota obtenida en PISA. Por ejemplo, Madrid es la que aparece arriba ala izquierda. De las que menos gasta en educación (741 €) y sin embargo tiene una buena nota media en PISA (502). El País Vasco gasta casi el doble, 1261 € y obtiene algo menos, 500.

La relación del presupuesto con la tasa de abandono está en la siguiente gráfica:

Relación entre el presupuesto y la tasa de abandono

La relación empieza a ser más evidente. Parece que mayores esfuerzos presupuestarios si se traducen en una disminución de la tasa de abandono. Factores como el apoyo a la diversidad, duplicación de aulas, etc. que tienen un alto coste pueden estar detrás de esta relación. Y eso que Comunidades como Madrid se salvan de esta regla porque con una inversión “pequeña” tiene una tasa de abandono “solo” ligeramente por encima del 25%. Luego veremos la razón. Pero en este caso, los 1.250€ del País Vasco o los 1.032€ de Navarra se dejan notar, son las únicas con tasas por debajo del 20%.

Y aquí quiero reflexionar sobre otro informe PISA, PISA: Grade repetition – What does it mean for education systems?, que apareció el 9 de Julio y en el que se dicen cosas que afectan directamente a nuestro país. En los países donde más se hace repetir a los alumnos (España es líder en este triste apartado), los resultados globales suelen ser peores y el perfil socioeconómico de los padres suele tener un mayor impacto en los resultados (veremos que en España es claramente así). Además dice que en España el coste de las repeticiones es equivalente al 10% del coste total en educación primaria y secundaria. Quizá deberíamos plantearnos el cambiar el asentado modelo de repeticiones de curso para conseguir ahorros significativos y para mejorar la calidad del sistema. Por cierto, me llama la atención que estos informes PISA monotemáticos son muy interesantes y de ellos se suele hablar poco.

Volviendo al análisis de las causas que afectan a la calidad de la educación me quiero centrar en la riqueza de la sociedad y la formación de la sociedad. Para ello me he basado en los datos del INE de renta per cápita por comunidad autónoma y de nivel de estudios de la población. Por no complicar demasiado el post solo incluiré 2 gráficas más, la relación entra la nota media PISA y la renta per cápita y la relación entre la tasa de abandono y el nivel educativo de la sociedad.

Relación entre la renta y la nota media de PISA

 En este primer caso la relación se ve bastante clara. A medida que aumenta la riqueza de la sociedad aumenta la nota media de PISA. Madrid es la segunda por la derecha, por detrás del País Vasco. Castilla y León tiene la nota media más alta a pesar de que su renta per cápita no lo sea. Muy meritorio.

Pero la relación más fuerte es la que existe entre la tasa de abandono y la formación dela población. Algo que menciona el informe PISA que ocurre en los países con muchos alumnos repetidores, como España.

 Relación entre la tasa de abandono y el nivel de estudios
En la parte derecha volvemos a tener al País Vasco y Navarra por debajo del 20% de tasa de abandono y Madrid con una tasa de abandono por encima de lo que le correspondería por su 34,6% de titulados superiores, ¿quizá por su baja inversión en educación respecto a otras comunidades? Y por la izquierda, por encima del 35% tenemos a  comunidades como Andalucía, Baleares (rica pero con bajos presupuesto en educación y muy bajo porcentaje de titulados superiores) y Murcia. Les recuerdo que hay 3 Comunidades de las que no tenemos datos desagregados de PISA y que por tanto no se han analizado, Extremadura, Castilla La Mancha y Valencia.

Finalmente quiero hacer otra pequeña mención a otro informe PISA, PISA: Private schools: Who benefits?, donde se habla del rendimiento de los estudiantes en función del tipo de escuela, pública o privada, un tema que siempre está muy de moda en nuestro país con el modelo concertado que tenemos. Básicamente concluye que los resultados son mejores en los colegios privados pero no tanto por los colegios en si sino porque a ellos van estudiantes de clases económicas más desahogadas. Los estudiantes de escuelas públicas de entornos socioeconómicos similares a los de los colegios privados tienen resultados similares. Y, en cualquier caso, los países con un mayor porcentaje de colegios privados no obtienen mejores resultados en PISA. Pero claro, es la pescadilla que se muerde la cola. Si al colegio privado solo van chicos de las clases desahogadas y el resto va a las escuelas públicas la calidad viene dada por los estudiantes en sí mismos y no por el centro y el círculo se realimenta.

En definitiva, mejorar un sistema educativo es algo muy complejo. Los informes de PISA nos dan algunas pistas valiosas pero de difícil aplicación. La mejora de la calidad depende de factores de evolución muy lenta y en gran medida de factores exógenos que muchas veces se escapan del control de los poderes públicos. Posiblemente el que los docentes tengan 2 horas más de carga lectiva no afectará al sistema en el corto plazo. Pero tengamos cuidado. En un entorno de tanta complejidad como es el sistema educativo yo pienso que el factor que más puede influir en su mejora es el estímulo que tengan los docentes para hacer bien su trabajo en el día a día y los mensajes populistas de nuestros políticos contra los docentes y su escasa dedicación ayudan poco en esta tarea.

Todos tenemos la percepción de que los docentes no dedican a su trabajo las 37,5 horas que deberían dedicar. Habrá muchos que si y habrá muchos que más que eso, pero la percepción general no es esa. Y lo peor, como es habitual en nuestra opaca administración, es que existen pocos indicadores que midan lo bien (o mal) que hacen el trabajo cada uno de nuestros docentes para poder premiarles (o castigarles) en consecuencia; “café para todos”. Mientras no tengamos mecanismos que les estimulen a hacer bien el trabajo, más allá de la propia responsabilidad personal de cada uno, poco podremos avanzar. Y lanzar el mensaje de que trabajan poco les dará igual a los que, efectivamente, trabajen poco. Pero seguro que desestimula, una vez más, a los docentes dedicados y trabajadores que sufren un sistema con pocos incentivos al trabajo bien hecho.

“Más estudiantes de Derecho en Madrid que en todo el Reino Unido”

La frase del título no es mía. La pronunció el Ministro Gabilondo el pasado verano en una conferencia organizada por la Fundación Ideas en el municipio madrileño de Galapagar. Y yo que siempre había sospechado que en este país la oferta universitaria no estaba muy adaptada a las necesidades reales de la sociedad me alegré de escuchar que el propio Ministro también tenía esa sospecha.

Pero como uno nunca debe fiarse de lo que dicen los políticos nos hemos decidido a investigar un poco más sobre este asunto. Analizar en profundidad la adecuación de la oferta universitaria a las necesidades reales de un país es una tarea muy compleja. Pero, aprovechando que el Ministro nos ha dado las pistas de una metodología sencilla, y pensamos que suficiente, para tener una primera referencia de por donde andan las cosas, nos hemos lanzado a hacer un análisis comparativo de la oferta de graduados del sistema universitario de varios países.

Hemos sofisticado un poco la metodología usada por el Ministro. Hemos utilizado 2 fuentes de datos: la de “Licenciados por país, campo de estudio y periodo” que da Eurostat a través de la página del INE y la que da la OCDE en sus estadísticas “Graduates by field of education” que hemos casado con los datos de población de los países de nuestra amiga wikipedia. Hemos analizado 2 variables principales: el número de graduados al año por millón de habitantes (gpM) y la evolución del número de graduados al año entre el año 1998 y 2008. Hemos utilizado datos de más de 30 países (básicamente los de las estadísticas de la OCDE) y en cuanto a las “áreas de conocimiento” hemos estudiado: derecho, en honor al Ministro y dado que estamos en un blog jurídico, ingeniería, porque creemos que representa bien la capacidad productiva de un país, arquitectura por razones obvias, “business” porque podemos considerar que refleja la capacidad empresarial de un país y medicina, por lo que nos va en ello. También hemos hecho una valoración final de la globalidad de titulaciones. No es un análisis científico pero creemos que, a pesar de su sencillez, nos va a dar bastantes pistas de por dónde anda el asunto. 

Pues empecemos por derecho. España con 235 gpM  está casi en la media de los 30 países analizados (232 gpM). Muy por debajo de los 446 gpM del Reino Unido, lo que viene a contradecir a nuestro Ministro,  y por encima de los 168 gpM de USA,  por encima también de los 158 gpM de Alemania, pero por debajo de los 603 gpM de Francia. Es decir no destacamos especialmente en esta área, diríamos que estamos bastante ajustados y en consonancia con la media. Lo que si llama la atención es que el número de graduados de derecho ha descendido desde el año 1998 al 2008 en España un 48%, solo Italia e Irlanda han tenido descensos de este orden. El resto de los países han experimentado ascensos más o menos moderados en este campo del saber. Parece como si en España se hubiera producido un fuerte ajuste en los últimos años hasta dejarnos en la media casi exacta. Es posible que los estudios de derecho ya no se perciban como tan atractivos y polivalentes y el propio “mercado” haya dejado de demandarlo y le haya aplicado una severa corrección. En cualquier caso parece claro que el Ministro no tenía razón. Quizá pensaba en datos del año 2000, cuando España superaba en número de graduados a los del Reino Unido en su conjunto.

Sigamos con ingeniería, para tratar de diagnosticar nuestra capacidad productiva futura. En este caso estamos en 654 gpM, próximos a la media de 706 gpM y muy cerca de países como Alemania (562 gpM) y Francia (871 gpM).  Incluso superamos ampliamente a USA con sus 458 gpM.  Es decir estamos bien. O eso nos parecía hasta que nos comparamos con Korea (1.916 gpM), Japón (1.013 gpM) o Finlandia (1.686 gpM). También hay un pequeño grupo de países (República Checa, Polonia, Portugal y Eslovaquia) que vienen pisando muy fuerte y que superan los 1.000 gpM. Habrá que seguirles de cerca. En cuanto a la evolución, España ha crecido en un 26% el número de graduados en ingeniería en el periodo estudiado. En derecho hemos decrecido y en ingeniería hemos crecido, y en ambos casos hasta situarnos en torno a la media. Parece que no vamos mal, mientras no nos comparemos con las locomotoras de la innovación.

Veamos qué ocurre con arquitectura. Nos situamos en 191 gpM cuando la media es 159 gpM y con un crecimiento del 19% entre el 1998 y 2008. Las reflexiones que se han hecho para la ingeniería también son válidas para la arquitectura, no hay mucho más que destacar. Es posible que la situación cambie drásticamente a partir de ahora con la tremenda crisis del sector de la construcción, pero hasta el año 2008, ese efecto todavía no se había producido.

Pasemos ahora al área de “business”. Aquí sí que vemos las orejas al lobo. España está en 686 gpM, bastante por debajo de la media de 1.166 gpM y muy muy lejos de países como USA (1.624 gpM), Reino Unido (1.351 gpM), Francia (1.390 gpM) aunque en el entorno de Alemania (669 gpM). Pero lo peor es que ha experimentado una disminución de un 26% entre los años 1998 y 2008, el único país que ha disminuido en esta área del conocimiento en ese periodo. Todos los países han aumentado, del 36% de USA al 256% de Polonia o el 284% de Turquía. Solo España está produciendo menos graduados en “business” que hace unos años. ¿Será que en España lo de crear empresas no está de moda? ¿Estará aquí la explicación de lo que nos cuesta en España convertir buenas ideas en buenas empresas?

¿Y qué ocurre con medicina?. Pues España tiene un comportamiento muy similar al de USA. Ambos han crecido alrededor del 40% y estamos en 649 gpM (España) frente a 703 gpM (USA) cuando la media es de 597 gpM. Nos movemos en cifras muy similares a las de Francia (611 gpM), algo más que Italia (527 gpM) y bastante menos que el Reino Unido (969 gpM). Curiosamente nuestras cifras son muy inferiores a las de todos los países escandinavos que siempre están por encima de los 1.200 gpM. Da la impresión que aquellos países con políticas sociales más avanzadas son los que producen más médicos. Quizá debamos pensar en ello porque la impresión que uno tiene en España es que nuestros médicos no son suficientes para atender a toda la demanda y por eso nos encontramos tan frecuentemente médicos extranjeros en las consultas. Es posible que en Francia, Italia, Alemania (estos solo tienen 274 gpM) estén sufriendo también esta situación mientras que los países nórdicos, con una mayor preocupación social, hayan decidido ponerle solución.

Y quería hacer una última valoración del total de los graduados. En este caso la situación se vuelve especialmente preocupante para España. Desde el 1998 al 2008 se ha reducido el número de graduados producidos al año en un 2%. Es el único país en que esta variable ha disminuido. En USA ha aumentado un 36%, en el Reino Unido un 43%, en Alemania un 73%, en Francia un 16%. En España ha disminuido un 2%. En España tenemos un total de 4.563 gpM frente a una media de 6.393 gpM y frente a 7.519 gpM en USA, 8.686 gpM en Reino Unido, 11.143 gpM en Finlandia. Solo nos podemos comparar a Italia con sus 3.812 gpM o a Alemania con sus 4.522 gpM pero estamos muy lejos de países que vienen empujando fuerte como Polonia (14.441 gpM) o Eslovaquia (11.825 gpM). Es decir, en España estamos perdiendo la carrera con todos los países de nuestro entorno. Quizá en su próximo discurso, el Ministro debería anunciar algo así como que “Polonia produce más del doble de graduados universitarios que España a pesar de tener 8 Millones menos de habitantes” (dudo que se atreva).

En la gráfica siguiente vemos para cada país la evolución del número de graduados entre el año 1998 y 2008 (eje y) junto con el número de graduados por Millón (eje x). El tamaño de la burbuja indica la población. Hemos dividido el esquema en 4 cuadrantes que nos permiten hacer una clasificación básica de los países. Y enseguida vemos donde estamos. España es el único país que ha decrecido en ese periodo a pesar de tener uno de los gpM más bajo de los países estudiados. Fíjense en Polonia, uno de los países de la Unión Europea al que más nos parecemos en tamaño. Como compañeros de viaje en nuestro cuadrante tenemos a Japón, Hungría e Italia. En el cuadrante de los triunfadores tenemos a países como Finlandia, Australia, Canada, Korea y a punto de entrar el Reino Unido y USA. Saquen ustedes sus conclusiones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En definitiva, comparándonos con el entorno global, podemos decir que derecho ha sufrido un fuerte ajuste que lo ha situado en la media, ingeniería también parece estar ajustado mientras no nos comparemos con los grandes innovadores, “business” está muy muy desajustado y a peor y medicina bien mientras no nos comparemos con los vecinos del norte. Pero el conjunto está fatal. Nuestro Sistema “Productivo” Universitario está en horas bajas. Puede que el envejecimiento general de la población, los cantos de sirena en los años dorados que hacía que nuestros jóvenes abandonasen prematuramente los estudios para acceder a promesas laborales que se han visto finalmente truncadas o el crecimiento en base a una inmigración poco cualificada expliquen en parte esta triste realidad que condiciona claramente nuestro futuro. Es cierto que en los últimos años la situación está cambiando y en el curso 2009-2010, por primera vez desde hace muchos años el número de alumnos matriculados en estudios universitarios se ha incrementado con respecto al curso anterior (aunque sea en un exiguo 1,5%). Los jóvenes se vuelven a sentir atraídos por los estudios universitarios, seguramente porque no encuentran otra salida que seguir estudiando. Posiblemente este es uno de los pocos hechos positivos que nos está deparando la crisis. Pero el daño ya está hecho.

Toni Nadal (apuntes sobre educación)

Admiro enormemente a Nadal. Y no me refiero en este caso a Rafa, el tenista, sino a su tío, preparador y mentor, Toni. Y es que da la impresión de que gran parte de las cualidades que adornan a Rafa, con y sin la raqueta en la mano, son producto directo de la educación total que su tío le ha proporcionado y aún le sigue proporcionando. La educación…un sociedad civil bien educada es una sociedad fuerte, y aquélla en la que la mayor parte de sus integrantes carecen suficientemente de ella es débil, manipulable y fácilmente sometible.

Como padre de hijos de corta edad tengo permanentemente activado el rádar para encontrar pautas de  comportamiento que me ayuden en la tarea de crear, y ofrecer a mis hijos, modelos de comportamiento frente a los demás y a lo demás, maneras de ser buenos ciudadanos, o, lo que es lo mismo, personas educadas. En este sentido, suelo encontrar inspiración cuando Toni Nadal comenta públicamente los criterios que ha utilizado para formar humanamente a su sobrino: “En esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse. Yo me aguanto, tú te aguantas y él se aguanta. Y eso es lo que no hace la gente hoy en día. Todo son pegas. Sin darle un concepto religioso, la gente es menos sacrificada. Eso es lo que he intentado transmitirle a Rafael. Le digo: ‘Aunque a ti te vayan las cosas muy bien, aunque tengas dinero y éxito, tendrás que aguantarte, porque habrá cosas que no podrás controlar. Morirá un familiar. Te dejará la novia. Y te tendrás que aguantar.” Sacrificio y aguante. Tengo la impresión de que estos dos conceptos no son de los primeros que van a venir a la cabeza a la hora de plantearse las líneas maestras en la formación de nuestros hijos, pueden llegar a sonar algo antiguos, pasados de moda y hasta negativos o contraproducentes. Creo sin embargo que son muy necesarios porque, entre otras muchas cosas, permiten hacer frente al lado salvaje y consumista de la sociedad actual, el que continuamente nos está susurrando: no te aguantes, no te esperes, no te limites, tienes derecho a todo,  porque tú lo vales.

Obviamente cuando hablo de aguantarse no me refiero a ser dócil frente a las injusticias, las deficiencias o los abusos del poder –eso es ser débil o desinteresado- sino respecto de la tendencia a quererlo todo aquí y ahora, tendencia probablemente natural del ser humano pero potenciada y dirigida por el sistema capitalista y consumista de mercado, el cual a través de la publicidad nos bombardea con eslóganes del tipo: “¿Lo quieres? Lo tienes”. La publicidad quiere consumidores insatisfechos, clientes que no se aguantan. Cuando hace unos años salió uno de los modelos de iPhone, antes de que la tienda de Telefónica abriera sus puertas esa mañana había una cola de cientos de personas que habían esperado toda la noche para ser los primeros en comprarlo. En una radio se entrevistaba a uno de los que allí estaban, y cuando el locutor le preguntaba la razón por la que se había hecho un viaje de cientos de kilómetros para adquirirlo, siendo así que en pocos días estaría en todas las tiendas, respondió: “es que es algo que no se puede explicar”. El locutor concluyó, malévolo: “efectivamente, yo tampoco me lo explico”. Si en vez de tener ese comportamiento alienado a la mayor gloria de la multinacional de turno, la mayor parte de la gente interesada en comprar hubiera esperado –se hubiera aguantado- probablemente en poco tiempo lo habrían podido comprar más barato, con lo que hubieran hecho un mejor negocio tanto económico como personal.

Tu haces muy bien una cosa, que es pasar una pelotita por encima de una red. Eso no es importante. Las cosas verdaderamente importantes son otras y las hacen personas que no eres tú. Creerse importante por jugar bien al tenis sería tan estúpido como creerse importante por jugar bien al escondite.  Otra idea inspiradora para la educación.  Nuestros hijos serán los reyes de la casa, pero no les podemos educar como si fueran los del universo. Hace unos días se publicaba la noticia de que una madre ha ingresado en prisión por agredir a una profesora a causa de que su hijo no se había terminado el bocadillo en el recreo. Quizá no de manera tan extrema, pero esta actitud de agresividad de los padres frente a los que tienen la tarea de coeducar a sus hijos (porque no se debe olvidar que los primeros educadores son los padres), no es tan infrecuente como debería y da a aquéllos un ejemplo nefasto.

El respeto a los demás, en especial a los educadores, es base fundamental para el aprendizaje de la convivencia en la sociedad. Muchos de nosotros hemos asistido en ocasiones al penoso espectáculo de padres presenciando un partido de fútbol de su hijo en edad infantil, comportándose como enérgúmenos histéricos, insultando al árbitro e incluso humillando a su propio hijo. El mensaje que ofrecen esos padres es exactamente el contrario al que hay que dar: no hay que respetar a nadie, hay que ganar como sea, al enemigo ni agua. La práctica del deporte en esas edades, en especial del deporte colectivo, es una actividad muy recomendable no solamente por los beneficios físicos que trae consigo sino porque en ella hay que someterse a una disciplina y una jerarquía –quien manda es el entrenador-  y tienes que convivir en una pequeña sociedad con personas que pueden ser muy diferentes a ti. “Para mí, la obediencia en un niño es signo de inteligencia, porque acepta que el entrenador está por encima de él y, teóricamente, sabe más. Un niño de 12 años que no es obediente es muy mal  síntoma. La disciplina está mal vista. Entiendo como algo básico la autoridad del profesor. Porque el profesor, de cualquier materia, lo que intenta es ayudarte, así que le tienes que mostrar cariño y respeto. Esto ayuda para la vida real, porque estás formado en el sentido de aguantar”, dice Toni Nadal. El padre gritón durante los partidos es profundamente negativo: con su ejemplo destruye el sentido de disciplina, jerarquía y humildad (si has perdido te aguantas), que el deporte podría ofrecer a su hijo. Está jugando para el equipo contrario.

España, dice Elvira Lindo, es ese país de listos que están de vuelta sin haber ido. No será para tanto, pero si queremos evitar ese riesgo, la piedra angular es saber educar a nuestros hijos en los valores correctos. En un artículo dedicado a Rafa Nadal y Roger Federer, mi hermano Javier remarcaba el hecho de que lo verdaderamente admirable de nuestro tenista no era la enormidad de sus éxitos, sino “…más bien la discreta y sobria «normalidad» que, en todas las circunstancias, emana su persona y que, por ser socialmente tan poco «normal», tanto contrasta con los estilos de vida hoy dominantes.”. La conclusión de su artículo es también la de este post: “si el ejemplo de Nadal se generalizara, la sociedad española sería más cívica y
más virtuosa; sería, en suma, mejor”.

Jóvenes, Redes Sociales y Protección de Datos

La revolución que ha supuesto la aparición del fenómeno de las redes sociales ha traído consigo, además de incuestionables ventajas, no pocos problemas en relación con distintos ámbitos, pero fundamentalmente focalizados en el derecho al honor, a la propia imagen, la intimidad y la privacidad de los datos personales.|

Y estos se acentúan con especial virulencia en sectores más desprotegidos, como pueden ser la juventud e incluso la infancia, que además son los que hacen un uso más intensivo de estas nuevas herramientas, con lo que constituyen el colectivo más expuesto a sufrir sus potenciales efectos perniciosos.

Las historias, aventuras y desventuras de juventud no mucho tiempo atrás quedaban en la memoria de sus protagonistas, de sus sufridos padres en ciertos casos, y en algún que otro Diario debidamente guarnecido. Hoy día la situación ha cambiado, y los jóvenes comparten sus vivencias en la red, las comentan, las ilustran con fotos, vídeos, estando estos contenidos perfectamente aderezados por toda una suerte de datos personales, que además se replican en otras redes, otros foros, se envían a multitud de destinatarios, etc.

A pesar de las restricciones de accesos a los perfiles, es muy frecuente la pérdida del control sobre los datos y la información, deviniendo en muchos casos prácticamente imposible recuperarlos, con las consecuencias negativas que ello puede acarrear a sus titulares.

Las empresas, aprovechando este fenómeno, utilizan las redes sociales para acercarse al perfil de sus candidatos, conocerlos más profundamente, saber sus hobbys, aficiones, amigos, su carácter, personalidad, etc. Muchos jóvenes que se adentran en el mundo laboral ahora, y que han compartido gran parte de su “vida” en la red, están expuestos a que las empresas conozcan toda la información compartida por ellos y divulgada por Internet, y esto puede causar una importante rémora en sus opciones de inserción laboral.

Por todo esto, resulta vital, en primer lugar, la concienciación y la educación. En las escuelas, colegios e institutos se debe informar y concienciar a los jóvenes de la importancia de velar por su privacidad, de tener precaución con toda la información que suben a la red, que comparten con sus amigos, que incluso almacenan en dispositivos móviles, para evitar sus posibles consecuencias.

Y si la educación conforma el primer pilar sobre el que sustentar la solución a este fenómeno, otro aspecto importante es el normativo, y la necesidad de imponer restricciones a los prestadores de servicios, especialmente las redes sociales importantes, para que el usuario tenga información clara del tratamiento que se hace de los datos que aporta, los cesionarios de los mismos, el uso relacionado con aspectos comerciales o promocionales, etc. También prever mecanismos sencillos y perfectamente visibles para la retirada de contenidos, la modificación de las condiciones de privacidad, o la baja de perfiles de usuarios.

La Unión Europea ya está trabajando en ello, y está elaborando una propuesta legislativa del Derecho al Olvido en las Redes Sociales, que esperemos pronto vea la luz. En España, mientras tanto, actualmente existen instrumentos para tutelar los derechos susceptibles de ser vulnerados en estos ámbitos, fundamentalmente a través de la Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos Personales (LOPD) y la Ley 34/2002, de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI), que sin embargo se nos antojan insuficientes para la dimensión y el alcance del problema, que solo podrá ser atajado cuando exista una verdadera conciencia social del mismo, que vaya aparejada con instrumentos normativos claros y eficaces

¿Una educación del pasado para el futuro?,

Los informes internacionales más prestigiosos sobre educación, como el informe PISA de la OCDE o la reciente comunicación de la comisión europea sobre el estado de la educación en Europa, muestran a España como un país mediocre en gran parte de sus indicadores (competencias, fracaso escolar – 31% cuando el objetivo de la comisión es el 10%-) y, lo que es peor, con una tendencia negativa para muchos de ellos.| Gran parte del problema se debe a una errática política de planes educativos (LOGSE, la extinta LOCE, LOE) y en definitiva, a que una vez más, los 2 grandes partidos de nuestro país han sido incapaces de llegar a acuerdos de fondo que permitieran trazar líneas sólidas y solventes para abordar una reforma educativa profunda en nuestro país. Pero en este post quiero hablar de un nuevo factor que se viene a sumar a lo anterior: la irrupción de la Sociedad del Conocimiento que impacta de forma decisiva en la educación y que podría convertirse en una nueva amenaza para el sistema educativo o en una oportunidad para impulsar una reforma educativa profunda y adecuada a los nuevos tiempos. Marc Prensky, el autor que acuñó el concepto de “Nativo digital” publicó hace unos meses el libro «TEACHING DIGITAL NATIVES: Partnering for Real Learning» donde viene a reflexionar sobre algo que muchos hemos ido observando a lo largo de estos años: la brecha que existe entre los alumnos, chavales nacidos en el mundo de Internet, “nativos digitales” y los profesores, con un conocimiento razonable de las nuevas tecnologías pero con dificultad para incorporarlas de una forma efectiva en el día a día de su trabajo. Efectivamente en la actualidad el problema no radica tanto en la dotación tecnológica de los centros ni en la carencia de contenidos digitales, ni siquiera en los conocimientos de los docentes, ya que el 85% manifiesta disponer de un dominio básico de las habilidades para manejar ordenadores y utilizar internet, sino en la propia actitud del docente, que como bien indica Marc Prensky, no debe insistir tanto en adquirir conocimientos tecnológicos, sino en conocer como la tecnología se puede y se debe usar por los estudiantes para mejorar su aprendizaje. De hecho solo el 43,7% de los profesores cree que sus competencias docentes con las TIC le permiten aprovechar en alto grado el potencial educativo de estas tecnologías. Es decir docentes adecuadamente preparados pero incapaces de utilizar esa preparación en su trabajo diario. Los docentes son usuarios habituales de Internet, los alumnos son “nativos digitales” y, a pesar de ello, no se utilizan adecuadamente las oportunidades que estas nuevas tecnologías pueden tener para mejorar la calidad de la educación. Como muestra un botón; en una inmensa mayoría de los colegios públicos la relación entre los padres y los docentes se mantiene en base a notitas de papel en las mochilas y en las agendas escolares cuando prácticamente todos los componentes de la comunidad educativa, padres, profesores y alumnos ya somos usuarios habituales de herramientas bastante más “avanzadas” (correo electrónico, etc.). Los docentes siempre se quejan de la escasa involucración de los padres en el proceso educativo pero cuando cuentan con herramientas que les permitiría establecer una relación mucho más estrecha con ellos no las utilizan. Como buenos funcionarios quizá piensen que no entra dentro de sus funciones (en alguna ocasión así me lo han hecho saber) o que les va a suponer una carga de trabajo adicional que no están dispuestos a asumir, especialmente en un momento en que les están reduciendo el sueldo. También estoy convencido de que una adecuada utilización de las tecnologías dentro del proceso educativo contribuiría a disminuir el fracaso escolar, una de las grandes lacras de nuestro sistema educativo. Es evidente que no todo puede ser ordenadores e Internet pero también es evidente que cualquier chaval, por mal estudiante que sea, se motiva mucho más a la hora de utilizar materiales en formato digital que materiales tradicionales. Aprovechémoslo. Entonces, ¿por qué se produce esta paradoja?; ¿por qué el entorno educativo es incapaz de aprovechar estas ventajas que la Sociedad del Conocimiento nos ofrece?. La respuesta es sencilla: porque las reglas básicas del juego, establecidas hace muchos decenios, han cambiado y los profesores no han podido o no han querido adaptarse ese cambio. En primer lugar el desarrollo de la Sociedad de la Información y del Conocimiento ha modificado sustancialmente la forma de consumir y producir información, desplazando los soportes físicos en favor de los digitales. Esta revolución que ya se ha vivido en otros sectores que se han transformado radicalmente (la música, la prensa, los vídeos) no ha llegado todavía a los colegios que siguen usando, casi de forma exclusiva, soportes físicos. Además, hoy la información puede ser generada por una multitud de agentes y ser distribuida con facilidad a una gran cantidad de destinatarios de forma sencilla. Se ha pasado de un modelo de distribución “de pocos a muchos” a otro “de todos a todos”. Tenemos ejemplos como “tuenti” o “YouTube” que son ampliamente usados por los alumnos en su vida habitual (tanto como consumidores como ¡productores!) y que sin embargo tienen una nula presencia en las aulas. Frente a ello los contenidos usados en los colegios son producidos casi en su totalidad por unos pocos (muy pocos) agentes del sector editorial. Pero cuidado con mensajes demagógicos. No todo el mundo puede producir contenidos de calidad y además la Administración y la empresa deben buscar modelos que no destruyan el valor y el conocimiento que existen en el sector editorial para tratar de realizar una transición ordenada de sus materiales y métodos al nuevo contexto digital. Por otra parte la digitalización de la información ha eliminado las barreras del espacio y del tiempo, proporcionando a la información y la educación una gran flexibilidad… muy poco aprovechada. El modelo de clase magistral tradicional prevalece y son pocos los docentes que utilizan las TIC para llevar sus clases más allá de las aulas físicas. Cuánto podría enriquecer el proceso educativo que los alumnos participaran en clases de otros países a través de sistemas tan simples como skype. Parece algo tan sencillo y a la vez tan lejano. Y además este nuevo mundo digital se caracteriza por una intensísima velocidad de cambio, frente a un mundo educativo estático e inmovilista. Esta situación nueva y cambiante complica la toma de multitud de decisiones sobre el sistema educativo que en poco tiempo se convierten en poco acertadas y, en muchos casos, en abiertamente erróneas. Recordemos iniciativas pasadas como dotar a todos los colegios extremeños de ordenadores con software libre (a estas alturas suena de broma), la adquisición masiva de portátiles propuesta por el plan “escuela 2.0” (¿en qué ha quedado?) o la más reciente y osada decisión en Cataluña de eliminar de golpe y porrazo los libros de texto en 1º y 2º de secundaria dentro del plan Educat 1×1. Decisiones poco meditadas, quizá bien intencionadas y siempre demagógicas, que a buen seguro conducen a resultados poco prometedores. En fin, que queda mucho por hacer y en este contexto, más que nunca, es necesario el acuerdo de los grandes partidos para buscar soluciones para nuestro sistema educativo que aprovechen las oportunidades que nos brinda la Sociedad del Conocimiento para impulsar una reforma educativa de futuro que apueste por incrementar la calidad del sistema educativo y, de paso, impulsar la transformación (que no la destrucción) de nuestro potente sector empresarial ligado a la educación.

Carnet por puntos educativo. Nueva colaboración con nada es gratis

La falta de disciplina en las aulas es un factor perturbador de primera magnitud que incide de manera directa en la calidad de la educación, como destacan todos los informes internacionales. Poco a poco en nuestro país se va adquiriendo conciencia de la gravedad de este problema. Para contribuir a paliarlo en la medida de lo posible, nuestros compañeros de nada es gratis han ideado un instrumento interesante: el carnet por puntos educativo, y nos han solicitado una opinión jurídica sobre su viabilidad.

¿Es posible imponer un carnet por puntos cuya pérdida total, como consecuencia de faltas de disciplina que perturben el correcto funcionamiento de las clases, implique para los padres de los infractores una determinada sanción económica? Si quieres saber más pulsa aquí