Artículo de RODRIGO TENA en El Mundo de hoy, martes 15 de febrero

Nuestro editor, ensayista y articulista, Rodrigo Tena, publica en el el diario El Mundo hoy martes un artículo titulado Cortesanos y Ciudadanos. Como la temática, contenido y espíritu tienen mucho que ver con los que suelen inspirar este Blog, no podemos dejar de recomendar su lectura.

Su contenido puede leerse aquí

Bienvenida Frau Merkel

Los preparativos para la visita de la Canciller alemana, Angela Merkel, que va a estar escasamente seis horas en Madrid este viernes nos retrotraen a épocas que ya creíamos felizmente superadas. Los preparativos de la Moncloa, tendentes (según noticias de prensa) a “impresionar” a la canciller y su equipo para convencerles de que las reformas estructurales emprendidas por Gobierno español van en serio, y conseguir así el imprescindible apoyo alemán en la crisis de la deuda española tienen un toque de ingenuidad que resultaría tierno si no fuese muy preocupante. Como siempre, cuenta más el continente que el contenido, las banderolas agitándose en los balcones como en la maravillosa película de Berlanga con los vecinos asomados y expectantes o, en versión siglo XXI, las nuevas tecnologías y la reputada nueva cocina española con los ministros y la élite empresarial asomados y expectantes. Alemanes, os recibimos con alegría!! Lo de menos es lo que se dice, lo que importa es como se dice. Bueno, y en qué idioma, porque nos tememos que la mayor parte de nuestros representantes políticos no es ya que no hable alemán, lo que es más comprensible, es que tampoco habla inglés lo que ya no es nada comprensible.

Desde ¿hay Derecho? pensamos que la sociedad española ya no es la de Bienvenido Mr. Marshall aunque su gobierno sí se parezca un poco al alcalde de la película, y eso que le estamos haciendo un favor porque era un personaje entrañable. En ¿Hay Derecho? Pensamos que hay muchos y muy buenos profesionales y empresarios, gente seria y capaz, de esos que Frau Merkel se quiere llevar a trabajar en Alemania. Nosotros, como juristas que somos la mayoría de editores y colaboradores, pensamos que en concreto nuestra sociedad se merece un Estado de Derecho sólido, eficiente, moderno. Pensamos que no es de recibo y supone una grave amenaza para nuestro futuro tener una hipertrofia legislativa provocada por 17 Parlamentos legislando sin ton ni son (véase la serie la Floresta autonómica de Elisa de la Nuez), una Administración de Justicia que no funciona siendo un elemento clave de cualquier Estado de Derecho (¿Por qué no hay en España una justicia eficaz? Fernando Gomá) unos procedimientos legislativos caóticos y mediatizados por la necesidad de dar noticias y salir en los periódicos, que convierten las leyes en objetos devaluados e inservibles (“Legislar para la foto”, Fernando Rodriguez Prieto) un sistema impositivo que favorece a los más ricos y penaliza a los débiles especialmente en épocas de crisis (véase serie sobre “los impuestos en época de crisis de Alfonso Madridejos) creemos que las discusiones sobre temas serios y que afectan a la competitividad de nuestras industrias no se pueden hacer a la ligera y en tertulias sin conocimiento de causa y sin rigor (véase posts sobre la Ley Sinde, de Pedro Letai), que los graves problemas provocados por la crisis inmobiliaria no se soluconan a base de ocurrencias o se sentencias imposibles de justicieros iluminados (pos de Alfonso Madridejos sobre Auto de la Audiencia Provincial de Navarra sobre hipotecas) creemos que todos los españoles deben de ser iguales ante la ley desde el Presidente de Telefónica hasta el último parado (post Rodrigo Tena sobre sentencia del TS en el caso Alierta), que hay que debatir sobre ciertas situaciones preocupantes en las profesiones de auditores, registradores, notarios y otras profesiones reguladas que ejercen de “controllers” (debate sobre profesiones reguladas de Rodrigo Tena en colaboración con Nada es Gratis) que INTERNET ofrece una magnífica oportunidad a la sociedad civil para poder decir todas estas cosas (Post Francisco Garcia Vieira sobre sociedad de la información y sociedad civil) y que sobre todos los temas es posible debatir con rigor y con criterio (pensiones, paro, caso afisa, reestructuración de las cajas, agencias de colocación, etc, etc) como demuestran tantos otros posts. Creemos en definitiva que puede haber Derecho si entre todos lo exigimos día a día como dice nuestro ideario. Las crisis son grandes oportunidades, aprovechémoslas para hacer de una vez las grandes reformas pendientes.

Alemanes, os recibimos con dignidad porque aquí en España también hay mucha gente trabajadora, seria y rigurosa.

Editores ¿Hay Derecho?

Feliz 2011

Los editores, colaboradores y equipo técnico que hacen posible el blog (o blawg)¿Hay Derecho? queremos desear a nuestros lectores un Feliz Año 2011, incluso Próspero, si fuera posible, aunque eso sí, sin llegar al wishful thinking (o pensamiento ilusorio). Nosotros, por nuestra parte, vamos a pedirle a los Reyes Magos que el próximo año nos traiga la respuesta deseada a la pregunta de nuestro logo. ¿Hay Derecho? Sí, hombre, por supuesto que Hay Derecho: aquí está, para que todos lo vean.

Pero si es verdad, como comentan por ahí, que los Reyes son los padres, entonces necesitaremos muchos lectores y muchos colaboradores dispuestos a trabajar para que haya Derecho en España.

¡Feliz Año 2011!

Repensar la política

Se habla de regeneración de un tiempo hacia acá. Tiempo de silencios, tiempos de aflicción. De vacíos y ausencias, de irresponsabilidades Demasiadas medianías, superficialidades. El poder es el poder, incluso el político es una mera marioneta aunque consciente rehén de otros poderes, los económicos, industriales. No es nuevo, siempre ha sido así. Lo acabamos de volver a ver a propósito de los cables diplomáticos de Estados Unidos. Éste es y sigue siendo el país indispensable, pero moralmente su actitud, sus intereses, sus formas de actuar no son las que cabían esperar de alguien que blasona ser la cuna de la democracia, los valores y las libertades. Otros países hacen exactamente lo mismo. No importan los ciudadanos, menos los de otros países o estados en los que se interviene política, económica y socialmente alimentando polvorines de inestabilidad, de exclusión, cuando no de vana involución. América Latina y África saben mucho de estas injerencias. Nunca extrañas. Son las máscaras de la política, del poder. Son en suma los intereses de una diplomacia cínica y mendaz, tal vez de una insensible e inmutable diplomacia de intereses.

Sí, máscaras políticas en la gran mascarada en que se ha convertido esta silente sociedad. Máscaras políticas, éticas, sociales, personales. Todo se ha devaluado de modo casi imperceptible. Las ideas, los valores y los principios morales y éticos, huérfanos de nosotros mismos, de políticos y de liderazgos, de autocrítica, incluso de intelectuales, la sensación de soledad, de deriva manipuladora, de incoherencia irracional e interesada es más grande que nunca. Hemos devaluado incluso el estado de derecho, nuestras sociedades de bienestar, nada volverá a ser lo mismo. El derecho, recte, la legislación es solo un soporte más al servicio de la política y el político de turno. Todo cambia, todo muta. No hay liderazgo, sólo mediocridad encubierta de mentiras y manipulación, tanto a nivel internacional, como nacional y regional. Los partidos políticos carecen de la fuerza y el liderazgo que alguna vez tuvieron. No hay mesura, respeto ni prudencia. Falta energía, capacidad de ilusionar a una sociedad desmoralizada, descreída de sí misma y de todo. Una sociedad egoísta y hedonista, atravesada por rejones de indiferencia, de recio individualismo, de desgana. La corrupción ha posado sus larvas mordientes y lacerantes. Aquí, en este yermo de vaguedades no pasa nada, nunca pasa nada. Tampoco hay apasionamiento, sino profesionalidad, simplemente profesionales de la política, lejanos de la realidad social, del sentir popular de la gente sencilla. Son víctimas de su propio éxito, de su propia soberbia vanidosa y absorbente. Es la sociedad postmoderna sin ideologías ni principios, o el hombre masa que se desvertebra asimismo. Y el espejo no es sino el mismo reflejo de la política en la sociedad indolente, pasiva, líquida y a la vez vaporosa de valores. Es el triunfo de la corrupción, del despotismo de los intereses, de la utilización de lo público, la política, de las sociedades indolentes. Demasiada hojarasca, tal vez, cierta necedad. Nos perdemos en lo superfluo, en lo insignificante y dejamos, recte, dejan, pasar lo verdaderamente importante con donaire y desmesura. La política es así, enfangada en la cotidianidad de la nada y el interés electoral. Este país sigue dormido en su impenitente siesta, desmadejado y huidizo. Quebrada la memoria, huida la responsabilidad y el sentido de Estado, ya todo es posible. Las normas valen hasta que dejan de valer, es la única interpretación en este estío de incomprensiones, de veleidades y ambigüedades deliberadas. Tiempo de aflicción, pero no de reflexión serena, seria y audaz. La audacia que hace falta en tiempos de incertidumbres, de relatividades varias, de vacío mordaz y contumaz. Alguien dijo una vez que la política es algo demasiado serio para dejársela sólo a los políticos. Tal vez tuviera razón, sin duda si enfrente hubiere una sociedad civil que no claudicase de sí misma una y otra vez. Una sociedad inerme, inerte, pasiva, indolente, tal vez jocosa de sí y de todo al mismo tiempo.